Una vez que han concluido sus penitencias semana/santeras y se aprestan a reintegrarse a sus pecaminosas costumbres consuetudinarias, regresemos a esta habitual y rutinaria tarea plena de personajes que se sienten mucha brocha para tan poca pintura en asuntos políticos.
Si la idea consiste en sumar esfuerzos y convicciones en favor de la edificación de una sociedad igualitaria, justa e incluyente tendremos que apelar a nuestra Historia evitando caer en discusiones frívolas, es decir, yendo a lo esencial, a lo fundamental. Bien podríamos hacer un llamado a la ciudadanía consciente muchas veces limitada por militancias partidistas malentendidas.
Bien podríamos apelar, p. e., a priístas conscientes que buscan recuperar la genuina orientación primigenia de su partido. Conocemos a algunos que se han expresado críticamente y que, por eso mismo, no son bien vistos por sus compañeros sean directivos o de base. Molestos, nos dicen que no se explican por qué este Pri, partido de sus querencias. se ha entregado al Pan asumiendo sus directrices, sus candidatas y sus lineamientos cuando de hecho son antagónicos histórica, económica, cultural y políticamente.
Priístas connotados existen y he conocido a algunos. Conversé, por ejemplo, hace ya algunos años, con Don Jorge Carrillo Olea a pesar del encontronazo que tuvimos y que ocasionó su salida del Gobierno. No dudamos que también tuvo que ver su no tan amigable relación con el comerciante Ernesto Zedillo. Don Jorge era capaz de reconocer sus errores como el haber depositado su entera confianza en individuos que no le resultaron del todo fieles a sus objetivos. En otra ocasión, fuimos a la UAEM a una charla del filósofo Ricardo Guerra a quien criticamos pues comentó un texto de su autoría sin haber abundado en su contenido.
Otro de ellos fue el recordado Rodolfo Becerril S. con quien nos identificaba el afán de proponer algunas tareas que bien podrían desenmarañar los abultados conflictos que se habían suscitado y que han exacerbado los ánimos. Siempre con toda amable objetividad y argumentación. Más de una vez, culto como era, me citó a Jurgen Habermas, destacado filósofo sociólogo recién fallecido. En fin, fueron diálogos muy enriquecidos y amistosos que ahora extraño.
La dirigencia priísta actual está causando serios destrozos en su estructura propia. Su dirigente no cuenta con argumentos suficientes para sostener una seria discusión en relación con un Proyecto de Nación, no presenta nada, solo sabe llenar de improperios a sus oponentes, acusa de cinismo y corrupción, vicios que le han acompañado en su propia deformación desde sus juventudes digamos estudiantiles, a sus contrarios de MORENA. Exclama insultos, exagera sus calumnias, acusa a AMLO a sus familiares, amigos y compañeros.
¿Han escuchado alguna propuesta?
Vamos, ¿qué propone el Pri como partido histórico, como institución revolucionaria, como ejemplo de militancia comprometida con las mejores causas de nuestro país? ¿O ya no se considera así, ya no se identifica con estas descripciones? ¿Cómo le vamos a llamar ahora? ¿Partido Priísta Empanizado? ¿Partido Conservador de la Derecha Institucionalizada?
¿Qué proponen ante la desfachatez de Donald Trump, criminal trastornado que amenaza con deshacer el planeta entero? ¿O no se han percatado de eso? ¿Nadie les ha avisado? ¿Esperan que su dirigente Alito les de permiso de expresar alguna leve opinión que no lastime sus castas orejitas libidinosas?
Me entero que el priísmo se mueve convocando a sus jóvenes y a sus militantes a reuniones unificadoras. No informan qué dicen o qué discuten, analizan o estudian. Espero que no sea solo para sembrar discordias. Espero que sea para recuperar sus principios, para recordar cómo fue formado, bajo qué orientación política, con qué principios, por qué se le llamó PNR, luego PRM y al final Pri.
Sigo… qué tuvo qué ver en su formación nuestro movimiento revolucionario y la Constitución de 1917 y sus Artículos más defendidos y trascendentales, el 3º., el 27, 28, 123, 130… y otros. Por qué se le llamó Partido Revolucionario y por qué ahora ha dado las na… rices al Pan. Es decir, tiene que ser una profunda revisión autocrítica si de verdad quieren recuperar el camino andado.
Insistiré, al fin que nadie me hace caso, con dedicatoria especial a los chavos: ¿Recibirían algunas sesiones de Formación Ideológica y Política? El propósito, el objetivo esencial es estudiar la Historia, la nuestra -un tanto cuanto la remota y la inmediata- para entender el atribulado camino que hemos padecido y vislumbrar otro no con suficientes luces pero que nos permitan emprenderlo con relativa seguridad, aunque no sin incertidumbre.
Decía mi papá: “como dijo el fantasma: háblenme que soy de este mundo”. Y también: “me canso ganso dijo un zancudo cuando volar no pudo”. Claro que voy,














