Morena enfrentará en el 2027 lo que será quizás su mayor reto electoral desde el 2018, año en el que logró el ascenso a la presidencia de la república y obtuvo la mayoría en el Congreso de la Unión. La contienda del próximo año se vislumbra especialmente compleja para el partido en el poder, ya que no sólo tendrá que lidiar con los efectos de una fractura interna que comienza a hacerse más evidente, sino también con el desgaste y desprestigio que enfrentan varias de sus figuras prominentes en el país y en la mayoría de los estados. Estos señalamientos incluyen acusaciones de corrupción, nepotismo, acoso sexual y presuntos vínculos con grupos criminales, lo que ha generado desconfianza entre sectores importantes del electorado.
En este contexto, la más reciente Asamblea Nacional de Morena, celebrada en la Ciudad de México, abordó precisamente los retos que enfrenta el partido de cara al proceso electoral de 2027. Durante la asamblea, los delegados y dirigentes nacionales coincidieron en la necesidad urgente de fortalecer la unidad interna y depurar los mecanismos de selección de candidatos, reconociendo que en procesos pasados se han filtrado perfiles considerados “indeseables” por la militancia y la opinión pública.
Entre los acuerdos principales de la asamblea destaca la creación de una comisión especial encargada de revisar y perfeccionar los filtros para la postulación de aspirantes, privilegiando la transparencia y la consulta a las bases. Además, se aprobó un código de ética más estricto que sancionará de manera ejemplar a quienes incurran en conductas que dañen la imagen del partido, como la corrupción o el abuso de poder.
Por otro lado, los asistentes enfatizaron la importancia de mantener la cercanía con las organizaciones sociales y los movimientos ciudadanos, así como reforzar la formación política y la capacitación de cuadros jóvenes. Se acordó también impulsar campañas de comunicación para contrarrestar la narrativa negativa en torno a Morena y resaltar los logros alcanzados en los últimos años.
Uno de los factores que más genera desgaste al partido se encuentra en la postulación de “los indeseables”, aquellos candidatos que, por sus antecedentes, filias y fobias, terminan causando más problemas con su accionar y los escenarios de polémica que generan, y a pesar de ello no queda de otra más que cobijarlos, incluso a ultranza. Casos como los de el exgobernador de Morelos Cuauhtémoc Blanco o el senador Adán Augusto López, son claros ejemplos de lo que la cúpula morenista debe blindar en un futuro inmediato. Estas figuras, lejos de fortalecer la imagen del partido, han sido foco de constantes cuestionamientos mediáticos y sociales debido a presuntos actos de corrupción, malas prácticas administrativas y conductas personales que van en contra de los principios que Morena dice defender.
El problema se agrava cuando la base militante y la opinión pública perciben que estos perfiles son protegidos o impulsados por intereses internos, lo que genera un sentimiento de frustración y desconfianza. La permanencia de candidatos polémicos en posiciones clave no sólo afecta la cohesión interna, sino que también erosiona la credibilidad de Morena ante el electorado, alimentando la narrativa de que el partido ha caído en las mismas prácticas que criticaba antes de llegar al poder.
Por ello, la Asamblea Nacional de Morena puso especial énfasis en la urgencia de depurar los mecanismos de selección de candidatos y establecer filtros mucho más rigurosos, que permitan identificar y descartar a tiempo a personajes cuya trayectoria pueda comprometer la integridad del partido. Asimismo, se hizo hincapié en la necesidad de transparentar los procesos internos y abrir espacios de consulta real a las bases, para que la decisión sobre quiénes representan a Morena no quede sólo en manos de un grupo reducido de dirigentes.
En definitiva, si Morena aspira a conservar la confianza ciudadana y evitar el desgaste provocado por los llamados “indeseables”, deberá apostar por la autocrítica, la rendición de cuentas y una mayor participación democrática en la definición de sus candidatos. Sólo de esta manera podrá enfrentar con mayor solidez los retos electorales que se avecinan en 2027.
En suma, la asamblea nacional dejó claro que Morena se prepara para enfrentar un proceso electoral desafiante, apostando por la autocrítica, la renovación interna y el compromiso con los valores que le dieron origen. El partido reconoció que sólo con unidad y una selección cuidadosa de sus representantes podrá aspirar a mantener la confianza de la ciudadanía en el 2027, veremos…














