En tan solo un año, a Claudia Sheinbaum le ha sucedido todo lo malo que puede vivir un presidente de la República. Perdió la elección de jueces, ministros y magistrados. Le tocó vivir una de las peores inundaciones, en este caso fue en Poza Rica Veracruz. También ha padecido los embates de presión política del gobierno de Estados Unidos. Le ha tocado enfrentar el peor de los hechos de fraude fiscal a la nación. Un acto que se ha llevado a cabo bajo la anuencia, en su momento, con el presidente AMLO, ya que lo dirigían sus hijos, su hermano Adán Augusto (declarado por él personalmente) operado por elementos de la Marina (la institución que era incorruptible) y hoy enfrenta la amenaza de una presión ciudadana para que deje el cargo.
Pero todo lo anterior es producto de la ejecución de una política pública de la provocación, división y un hartazgo que ha realizado el expresidente durante su mandato en la ciudadanía. No aprendió a gobernar para todos y remarcó que su gobierno era solo para sus partidarios. La continuidad practicada por Sheinbaum ha provocado la misma reacción. Aún peor, la manipulación de conciencias para convencer a diputados y senadores para obtener una mayoría calificada en el Congreso de la Unión, así como tener la aprobación de los tribunales electorales para permitir inconstitucionalmente una sobrerepresentación en ambas cámaras. Con ello y al obtener una mayoría requerida para aplicar reformas constitucionales, aun cuando vayan en contra de los derechos humanos. La reciente Reforma Judicial, iniciada por AMLO, avalada por Sheinbaum, operada y aprobada por diputados y senadores de Morena ha provocado el disentir, independientemente de la oposición, por naturaleza, de los ciudadanos inconformes con este régimen.
Todo lo anterior ha ido llenando de presión una esfera en la que están presentes ciudadanos con y sin partidos, con y sin colores; algunos que, si han sido afectados por estas políticas, otros que nada tienen que ver con las afectaciones, simplemente que por ideologías y principios no comulgan con el corte socialista y comunista que aplica el presente gobierno.
La última libra de presión que el gobierno le ha aplicado a esta esfera de inconformidad, de malestar ciudadano, de hartazgo ha sido el asesinato del Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan Michoacán, quien a gritos pidió auxilio a la “presidenta” como ella se hace llamar, y no fue auxiliado como tal. Hoy 6 de noviembre, la presión está a todo lo que da. El coraje y la impotencia han llevado a los ciudadanos, primero del Estado de Michoacán a demostrar que están dispuestos a llegar a últimas consecuencias para quitarle el poder a Sheinbaum. Lo demostraron el domingo 2 de noviembre al tomar el palacio de Gobierno del Estado con sede en Morelia, enfrentado a la fuerza pública, sin importar poner en riesgo su integridad.
Un día antes del lamentable suceso del crimen contra Carlos Manzo, el Movimiento Z México había convocado a una manifestación Nacional en la Ciudad de México para el día 15 de noviembre. Está publicado en el Economista con fecha 31 de octubre a las 14:17 horas, escrito por María Fernanda Sosa Santiago, (https://www.eleconomista.com.mx/politica/generacion-z-convoca-marcha-corrupcion-mexico-banderas-one-piece-debes-20251031-784477.html) esto para demostrar que el Movimiento Z, ya tenía contemplada su marcha. Se ha reforzado la convocatoria porque a la exigencia original que era transparencia, democracia y fin de la corrupción, se agrega la inconformidad por el asesinato de Carlos Manzo. Y hoy, están convocadas las marchas en todo el país, en las principales ciudades, ya con horario y punto de partida. Se prevé que más de 20 millones de mexicanos participen. Se están preparando a marchar estudiantes de universidades públicas, trabajadores de la salud, ciudadanos independientes, trabajadores, empresarios, comerciantes.
A lo anterior ya removió los sentimientos de temor a la presidenta y su equipo, a tal grado que declaró que está dispuesta a someterse a la Revocación de Mandato. Pero ese es un instrumento que no garantiza nada, dado que las condiciones son muy especiales. Hoy la demanda general es que deje el cargo la presidenta.
Ojalá que todo ello se lleve a cabo de forma pacífica. Es lo que se requiere, una Revolución pacífica.














