Así decíanme algunos amigos hace algunas semanas (santas) cuando las copas hacían de las suyas y ya no podíamos conciliar ningún acuerdo. Las palabras se atropellaban y los pensamientos se confundían, más, si había enojo o discusión sobre asuntos que después parecían francamente insulsos, baladíes, sin importancia… o sea…
En asuntos partidarios la cosa es bastante más grave. Cuando el PRD, fui testigo de alborotos y discusiones serias por temas realmente importantes, por ejemplo, la alianza o no con el Partido de la Derecha reaccionaria para resolver reformas a las diversas leyes: Orgánicas o constitucionales. Pragmatismo le llaman, algo que tal vez ha dado resultados como le dio a Graco para su elección, ambición de toda su vida. Espero que me preste una lana…
Hace más de 20 años, el Pri perdió más de la mitad del Estado de Morelos. Su reacción fue enfermiza. Distritos y municipios perdió y también la presidencia de Régimen Interno del Congreso del Estado así que tuvo que reacomodarse a las circunstancias. Además, fue juzgado y sentenciado su gobernador priísta más destacado, Jorge carrillo Olea, víctima de la grave actuación de sus correligionarios en los que confió y que dejaron crecer el secuestro convirtiéndolo en un negocio redondo: La policía antisecuestros que comandaba Armando, un feroz polizonte, era la policía secuestradora. Fíjense nada más.
Cuando se elogia la Democracia, así, con mayúscula, no puede uno menos que respetarla y aceptar sus resultados. Vaya, no es un concepto utilizable solo para estruendosos discursos, es un compromiso que se deriva de la voluntad popular. Eso ocurrió a nivel estatal.
¿Qué pasa ahora, a nivel federal? El garrotazo sufrido por los priístas ha sido demoledor y no se advierte en ellos ningún consuelo ni ánimo de recomponer el camino ni intención de analizar con objetividad la problemática que padecen ni afán de dialogar con seriedad, objetividad, paciencia y -bueno, digámoslo, tolerancia- con los otros partidos, especial y específicamente, MORENA.
De ahí su estridencia y su motorizado escándalo. Han sido -repiten una y otra vez- víctimas. Y sí, lo son, Víctimas del desprecio de la gente, de su abandono, de su negación a continuar votándolos. Su historia de represiones al pueblo, de corrupciones al por mayor, de sus mentiras sembradas con la complicidad de los Medios de comunicación obedientes al sonido de la sartén de Pavlov… y, lo peor, de que han abandonado los principios que le dieron origen, sus respetados discursos en pro de los postulados de la Revolución a la que ahora traicionan, su vuelta de hoja contra los artículos más importantes de nuestra Constitución de 1917: el 3º. el 25; 27 y 28; el 123, entregándose a los brazos del partido que nació traicionando a la patria oponiéndose a las decisiones patrióticas de Lázaro Cárdenas.
Todo ello ha causado su debacle construida y edificada con denuedo y vigor basados en la arrogancia y la altivez que les ha hecho creer que son los mejores. Si revisaran con acuciosidad la actuación de sus últimos presidentes y mostraran un mínimo de objetividad, reducirían su vanagloria. Si ninguno de ellos ha sido capaz de expresar su opinión frente a su jefe inmediato, menos lo haría frente a su Presidente.
Miguel de la Madrid se negó a declarar la moratoria de pagos al FMI con motivo del temblor. Nadie lo cuestionó, aunque había razones para ello.
Salinas puso el Tianguis de las paraestatales para privatizarlas en manos extranjeras. Esa labor de desmantelamiento del Estado hasta fue aplaudida.
Zedillo entregó las arcas públicas a la oligarquía mediante el FOBAPROA y todos votaron a favor. No hubo un solo diputado o senador que haya votado en contra. Vendió los ferrocarriles con total impunidad.
Con Peña Nieto se afanaron por emboscar su supina ignorancia. Luego, sin mayor entendimiento, votaron en favor la Reforma Estructural que las oligarquías le elaboraron. Nunca hubo defensa del interés nacional, simplemente entregaron las nalg… que diga, la energía eléctrica y el petróleo a compañías extranjeras.
Decía el ínclito Eduardo Galeano que solo a nuestro equipo de futbol preferido podríamos serle leales y fieles, lo único… es decir, al Zacatepec. Todo lo demás, Iglesias, Religiones, Partidos, pueden pasar a segundo término.
Quiero decirles esto a mis amigos priístas con sinceridad y honestidad intelectual. Mujeres y hombres, a quienes les guardo estimación y mucho respeto personal. Sé que nunca podrían abandonar su partido ¡no, ni Dios lo mande!… pero bien podrían deslindarse de este individuo vulgar, soez, corrupto, pedante, vanidoso, escandaloso, falaz, mendaz, agresivo, calumniador… ah! y chillón, se hace el ofendido. Es la víctima, pobrecito.
Creo que merecen alguien que conozca su historia, recupere sus principios, valore su ideología nacionalista y luche en pro de la justicia social.














