De los casi 36 millones de votantes de Morena, PT, Verde, para la presidencia de le República Mexicana en junio de 2024, representando casi el 60% de la votación total electoral. En total, la votación en 2024, para la presidencia fue de 60 millones de electores. En la elección para jueces y magistrados y ministros solo votaron unos 13 millones de electores, lo cual indica que 47 millones de personas que votaron en 2024; en esta elección del Poder Judicial, solo votó una quinta parte. O sea, 4 de cada cinco votantes no fueron convencidos, no tuvieron confianza en la famosa reforma judicial. Y, sin embargo, pese a todo, con esta pobre participación ciudadana, sin tener el respaldo popular para que sea una verdadera autoridad, además de las trampas, acarreos, faltas legales al proceso electoral, decidieron imponer el cambio al Poder Judicial en México.
Con esta imposición dictatorial, tal pareciera que los mexicanos estamos condenados a vivir bajo un yugo autoritario, en el que, todo lo van decidir los diputados y senadores oficialistas, pues son mayoría. Y lo peor de todo; que, para imponer una reforma constitucional de cualquier envergadura, México estará sometido a las decisiones de los gobernantes.
Si pensáramos de forma pesimista, nuestro pensamiento sería “para que mover un dedo si todo lo va a decidir el mismo gobierno”. Esa sería la forma pusilánime, derrotista, conformista de un mexicano apático. De ciudadanos mexicanos que no vamos a mover un dedo en los próximos meses.
Está bien, aceptemos que hoy tienen “la sartén por el mango” y si es cierto, que pueden imponer cualquier iniciativa que se les ocurra.
Pero los 47 millones de mexicanos (sin contar a los indecisos y apáticos) no debemos quedarnos callados. No debemos quedarnos conformes en las decisiones del gobierno.
De todas sus acciones, este gobierno federal, incluyendo el poder legislativo y hoy el poder judicial podrán imponernos medidas, reformas, decretos, decisiones. Pero somos 47 millones de mexicanos que no estamos de acuerdo en quedarnos inmóviles, con los brazos cruzados y solo viendo cómo pasan las cosas. ¡Noo! Los mexicanos debemos alzar la voz señalando las fallas en las que está incurriendo este gobierno. Principalmente en el abuso de la fuerza electoral. Pero hoy están yendo más allá de sus atribuciones.
Están planeando una Reforma Electoral en la que desean eliminar los altos presupuestos de financiamiento a los partidos políticos y la eliminación de los cargos plurinominales.
En un sistema democrático sano, donde hubiera participación equilibrada de fuerzas políticas, con objetivos pluripartidistas y propuestas de participación ciudadana, con instituciones autónomas, con un Poder Judicial integrado por especialistas en el derecho, con juristas interesados en la impartición de justicia y el respeto a la Constitución, con un poder Legislativo integrado por personas con gran capacidad de análisis y de poder de decisión sin influencia de un o una líder “combativa”; si fuera así, esta Reforma Electoral sería fabulosa. Pero veamos: La participación en el presupuesto con prerrogativas para los partidos políticos, así como el aumento de cargos plurinominales fue para equilibrar las fuerzas democráticas y garantizar la llegada de representantes de partidos minoritarios. Esto se pudo lograr a raíz de las reformas electorales que se realizaron desde el año 1977. 41 años tuvieron que haber pasado para que la izquierda llegara al gobierno. Y lo logró en gran parte, gracias a que existían recursos legales. Sí, porque Morena fue cosechando triunfos electorales, que fue lo que le permitió allegarse de prerrogativas. Claro, también hizo uso de recursos ilegales, pero eso no es motivo de este trabajo. Ahora, los cargos que obtuvo la izquierda, inicialmente, fueron a través de los cargos plurinominales. ¡ASÍ LLEGÓ LA IZQUIERDA AL GOBIERNO! Pero como ahora tiene el poder absoluto en las dos cámaras, tiene el Control en el Poder Judicial y los organismos ciudadanos autónomos, o ya los desapareció o ya los controla. Por eso insistirá en una Reforma Judicial con base en la Eliminación de Plurinominales y la eliminación del financiamiento a Partidos Políticos. Con ello el PODER ABSOLUTO está por consumarse, si es que lo permitimos los mexicanos. Esto es un retroceso. Nos quieren llevar a como estábamos en 1970. ¡Un gran Retroceso!














