El gobierno del Estado concesiona el servicio del transporte público a particulares porque él no puede, no tiene la capacidad para prestar el servicio. Así que los particulares que cumplen con las condiciones que impone de acuerdo a la ley, el Gobierno del Estado, a través de la Coordinación General de Movilidad y Transporte. Por lo tanto, el propietario de las concesiones es el Gobierno del Estado. Desafortunadamente, en actos corruptos de gobiernos anteriores, ha crecido demasiado el número de concesiones que ostentan los particulares.
El servicio que otorgan los taxistas no es de lo mejor, adoleciendo en muchos aspectos para un confortable servicio a los usuarios. Hablamos de abuso en las tarifas, vehículos en mal estado físico y mecánico, mal trato a los usuarios, y lo peor, uso de vehículos de este tipo de transporte para realizar actos criminales como son distribución de drogas, uso de los mismos para cometer robos, secuestros y hasta ejecuciones. Ha sido común que en alguno de estos hechos se identifique la presencia de un vehículo de transporte público (taxi).
Para evitar este tipo de acciones y garantizar seguridad y buen servicio al usuario, el gobierno del estado de Morelos, dentro de las facultades que le otorga la Ley y al ser el responsable de este tipo de concesiones está obligando a todos los conductores del Transporte Público fijo y semifijo a que se capaciten y obtengan un gafete especial para que cada trabajador esté perfectamente identificados ante cualquier falta.
Por su parte, los permisionarios y conductores del servicio colectivo conocido como “ruta” también no han estado muy de acuerdo en revistas mecánicas anteriormente y hoy con los gafetes de la misma forma se rebelan.
Pero aunado a lo anterior, los conductores de taxis amenazan al Gobierno del Estado, a quien les está otorgando la concesión, haciendo una concentración de vehículos en la Avenida Plan de Ayala, frente a las oficinas de la Coordinación General del Transporte, provocando un caos, con la amenaza de realizar bloqueos en la ciudad en los puntos de accesos principales.
La actitud de los conductores solo pone de manifiesto su rechazo y falta de solidaridad con los usuarios, dado que por ellos pueden mantener activos su fuente de trabajo y negocio para el concesionario, lo cual provoca conflicto de ideas y amenaza de enfrentamiento físico.
El servicio público de transporte es de necesidad prioritaria en las actividades económicas, educativas y laborales en un Estado. Es por ello que los “choferes” toman esa actitud, haciendo gala de su fuerza. Pero sin concientizarse que estarían afectando a todos los habitantes al realizar bloqueos y rechazar los necesarios gafetes.
A través de este medio, como parte de la sociedad civil, hacemos un llamado a los concesionarios de taxis y “rutas” para que sean solidarios con los usuarios que están urgidos de seguridad, sobre todo, pero también de un buen trato, pudiendo ser más benéfico que malo para ellos.
Si se lleva a cabo, puede redundar en beneficios para todas las partes que se involucran. Para los usuarios seguridad y confort en el servicio, para los conductores, beneficios económicos al obtener mayores ingresos; para los permisionarios o concesionarios definitivamente que se beneficia viendo crecer sus utilidades al crear confianza a los usuarios y en las autoridades logrando que se aplique la imposición del gafete y creando un ambiente de seguridad y gobernabilidad en todo el Estado de Morelos.
Si no se aplica el principal problema es la inseguridad, la falta de confianza en el servicio de los taxis, falta de gobernabilidad y conflictos sociales.














