Cuando los esfuerzos se juntan en el desempeño de los tres niveles de gobierno, por encima de intereses de grupos y colores de partidos, se logran objetivos; eso parece estar pasando a niveles federal, estatal y de algunos municipios, no todos, porque se evidencian complicidades de algunos alcaldes con los enemigos públicos.
Las estadísticas en materia de justicia y seguridad muestran una lenta pero permanente recuperación, tanto en territorio nacional como en el morelense; subsisten "focos rojos" que hay que combatir, a saber, tierra caliente de Michoacán, Sinaloa, Tabasco y en lo local, Cuautla, Huitzilac, eventualmente Tepoztlán o Jiutepec, pero se aprecia que se avanza.
¿Razones? Que hay un trabajo armónico entre federación y ciertas entidades y municipios, menos complicidad de autoridades con los grupos organizados y al frente de las instancias competentes en la materia, más entrega y compromiso. Se sigue calificando al titular de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, como un acierto.
Arriesgándolo todo viene desmantelando a los dos grupos en guerra en Sinaloa y ha tenido que atender simultáneamente otros espacios del país en conflicto, causándoles bajas importantes. Un gran pendiente es la zona caliente de Michoacán, dónde los criminales siguen extorsionarlo a aguacateros, limoneros y otras ramas de producción.
Por lo que toca al estado, las dos administraciones pasadas, de Graco Ramírez y Cuauhtémoc Blanco, dejaron un estado inmerso en la delincuencia, pues se advierte que ellos mismos eran parte de los mañosos; Jesús Alberto Capella le cuidaba a Graco el negocio, junto con el ex fiscal Uriel Carmona y José Antonio Ortíz Guarneros a Blanco Bravo; las cosas han cambiado, todo indica que los políticos morelenses recuperaron el control en el ejercicio del poder y eso deriva en acciones comprometidas con los morelenses.
Por lo menos hasta hoy, no tenemos ningún elemento para acusar a la gobernadora Margarita González Saravia o a su secretario de seguridad, Miguel Angel Urrutia, de alguna relación con maleantes. Pero aquí en la capital del estado, la mandataria lleva una relación de respeto y mucha confianza, con el presidente municipal José Luis Urióstegui, que se refleja en un menor número de delitos de alto impacto. Desde luego que el problema para nada está resuelto, pero el escenario como que viene mejorando y es de reconocerse.
Favorece desde luego la estrecha relación entre la gobernadora y la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, quien por cierto públicamente y en las Mañaneras del Pueblo, le reconoce el esfuerzo. Ojalá que con el tiempo las cosas no cambien para mal y la batalla contra los poderosos grupos delincuenciales continúe hasta su extinción, a pesar de que desde Estados Unidos se les arma hasta los dientes.














