Por: Manuel Smith Vázquez
Los domingos las iglesias y templos congregan una cantidad muy considerable de ciudadanos, unidos por el espíritu de religiosidad, se integran en alabanzas y peticiones al ser supremo. Comentaba con un amigo, que en algunas iglesias se congregan no menos de doscientas personas en cada misa, y le decía que imagináramos a doscientas personas poniéndose de acuerdo para que ya no hubiese baches en la ciudad, estoy seguro que no quedaría un solo bache en breve tiempo.
Me decía que esa no es función de la población, la de arreglar baches, sino del gobierno; bueno le comenté, es solo un ejemplo del enorme poder de la acción colectiva organizada, imagina esas mismas doscientas personas reclamando, que se arreglen los baches, o que se transparente el ejercicio de los recursos públicos o lo que sea que consideren urgente o importante; me parece que sería una fuerza insoslayable y determinante para encausar acciones o para realizar metas colectivas.
El asunto, le decía a mi interlocutor, es que las reuniones de cientos de personas, que se hacen cada determinado día, no tienen un objetivo claro para mejorar la calidad de vida de los mismos que se congregan, desde la perspectiva estrictamente material, o de seguridad o de impulsar mejores servicios, perfiles profesionales o lo que sea, que de una u otra manera impulse la mejora en la calidad de vida de las personas, más allá de lo estrictamente religioso.
Por ejemplo, se dice que, en diciembre de 2024, más de 12 millones de personas visitaron la Basílica de Guadalupe, es una cantidad colosal, hay países con menos habitantes que esa cantidad de personas; imaginemos todo lo que puede lograr un colectivo tan amplio si se pone de acuerdo.
Por supuesto, mucho de esa posibilidad para dirigir su propio destino, de un pueblo despierto, lo vimos en la última elección que fue contundente y que le ha dado a las cámaras legislativas del Congreso de la Unión la facultad para reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
La reflexión de hoy para que pensemos juntos, es sobre el poder de la reunión y cómo ese poder puede ser transformador si hay puntos de acuerdo para cambiar algo, que mientras más claro y específico sea será mejor.
"El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos." - Michael Jordan














