El Museo de la Independencia: Sitio de Cuautla abrió una exposición dedicada a José Guadalupe Posada, con reproducciones de grabados que muestran la vida cotidiana, los oficios populares, la sátira social y algunos de los personajes más representativos de la gráfica mexicana.
La muestra, titulada “Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte: Calaveras y esqueletos de José Guadalupe Posada”, fue integrada a las actividades de Miquixtli 2026 y permite recorrer distintas facetas del trabajo del grabador e ilustrador mexicano.
Mariana Barreda, directora del recinto, informó que la exposición permanecerá abierta al público de manera gratuita durante los próximos tres meses, de miércoles a domingo. La programación oficial difundida inicialmente por el Gobierno estatal sólo contemplaba su exhibición entre el 29 de octubre y el 1 de noviembre, por lo que la extensión debe entenderse como una actualización proporcionada por la responsable del museo.
Posada retrató la vida cotidiana de su época
José Guadalupe Posada, nacido en 1852 y fallecido en 1913, es considerado uno de los principales referentes de la gráfica popular mexicana.
Su obra documentó oficios, costumbres, acontecimientos políticos, desigualdades y personajes de la vida diaria entre finales del siglo XIX y principios del XX.
Por esa capacidad para registrar la realidad social mediante imágenes, Posada ha sido considerado también un cronista gráfico de su tiempo.
La exposición instalada en Cuautla permite observar esta faceta a través de imágenes relacionadas con trabajadores, escenas populares y distintos personajes de la sociedad mexicana.
Sátira social y crítica a las apariencias
Una parte importante de la obra de Posada se caracterizó por el uso de la ironía y la sátira social.
Sus grabados abordaron las diferencias entre clases sociales y cuestionaron las aspiraciones de quienes buscaban imitar las modas europeas para aparentar pertenencia a sectores privilegiados.
Ese tipo de crítica aparece también en su representación de personajes elegantes, conocidos como catrines, así como en escenas vinculadas con autoridades, militares, figuras religiosas y sectores de la burguesía.
La muestra recupera esa mirada crítica con la que Posada convirtió la vida cotidiana en comentario social.
Accidentes, crímenes y política también formaron parte de su obra
Los grabados de Posada no se limitaron a retratar escenas festivas.
También documentaron accidentes, hechos violentos, crímenes, acontecimientos políticos y sucesos cotidianos, muchas veces mediante una mezcla de dramatismo, humor negro y exageración gráfica.
Estas imágenes circularon ampliamente en hojas impresas y publicaciones populares, lo que permitió que su obra llegara a públicos numerosos y se convirtiera en una forma de crónica visual.
De la Calavera Garbancera a La Catrina
Entre las imágenes más conocidas de Posada se encuentra la Calavera Garbancera, creada como una crítica a quienes buscaban adoptar modas europeas y aparentar una posición social distinta a la propia.
Con el paso del tiempo, esa figura se convirtió en uno de los mayores símbolos de la gráfica mexicana.
Décadas después, Diego Rivera retomó y consolidó la imagen en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, donde presentó a la calavera con cuerpo completo y vestimenta elegante.
A partir de esas reinterpretaciones, la figura terminó asociándose ampliamente con el nombre de La Catrina y con las celebraciones de Día de Muertos.
La exposición de Cuautla recupera así una parte amplia del legado de Posada: desde la representación de trabajadores y personajes populares hasta la crítica social y las calaveras que terminaron convirtiéndose en referentes de la cultura mexicana.
SFQ


