El obispo de la Diócesis de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, alertó sobre el reclutamiento de jóvenes por parte del crimen organizado y señaló que se habla de alrededor de 500 casos al mes a nivel nacional.
El dirigente religioso calificó la cifra como alarmante y sostuvo que el fenómeno “está dañando y sangrando a la sociedad”, por lo que consideró necesario reforzar las acciones de seguridad desde el ámbito federal.
La cifra mencionada por Castro Castro debe entenderse como una estimación citada por el obispo. Hasta ahora no se ha identificado una estadística oficial del Gobierno federal, INEGI o el Sistema Nacional de Seguridad Pública que establezca exactamente 500 jóvenes reclutados cada mes.
Reclutamiento criminal de jóvenes carece de una medición nacional precisa
La dificultad para cuantificar el fenómeno ha sido señalada por organizaciones especializadas en derechos de la infancia.
La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) ha estimado que entre 145 mil y 250 mil niñas, niños y adolescentes se encuentran en riesgo de reclutamiento o utilización por grupos delictivos en México.
Esa cifra corresponde a población en riesgo y no al número efectivo de personas reclutadas cada mes.
Otras organizaciones han manejado estimaciones de entre 30 mil y 40 mil menores reclutados al año, mientras investigaciones recientes han proyectado que organizaciones criminales podrían requerir alrededor de 500 nuevos integrantes por semana hacia 2027 para compensar detenciones y homicidios.
Estos cálculos corresponden a metodologías, periodos y universos diferentes, por lo que no pueden utilizarse como confirmación directa de los 500 jóvenes mensuales mencionados por Castro Castro.
La falta de una tipificación y un registro homogéneo del reclutamiento de menores también dificulta establecer con precisión la dimensión nacional del problema.
Ramón Castro reconoce avances en seguridad, pero advierte pendientes
Castro Castro reconoció que la estrategia de seguridad ha mostrado “algunos frutos”, aunque sostuvo que todavía falta mucho por hacer para garantizar condiciones de tranquilidad a la población.
El obispo ha señalado particularmente los robos, las extorsiones y el cobro de piso entre los delitos que continúan generando preocupación en Morelos.
En contraste con esa valoración, cifras oficiales recientes muestran una reducción en algunos indicadores de violencia
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