"El sabio actúa sin actuar, y así todo se transforma" Lao Tse
El autodidacta observó el resultado de su lucha, se dio cuenta que no iba a la velocidad que quería, la sociedad aun dormía, era temerosa, era incapaz de articular argumento, de pensar en libertad; cansado de que su acción en el mundo era lenta, tomo una decisión radical, no de las que van hacia afuera generando una revolución con los demás, sino una personalísima, y tal vez por ello más poderosa; subió a la montaña observó desde ahí la ciudad, percibió la sutileza de su frecuencia, como solo un profundo autodidacta podría hacerlo, y como un ingeniero de lo sutil, comenzó con sus etéreas herramientas a cambiar las fuentes de la consciencia colectiva, de tal forma que nadie notó cambios, solo él en su conciencia supo de su cura.
Al pasar los días, los sucesos sorprendieron a todos, el cambio se empezó a sentir con más agilidad, y el autodidacta en silencio, sin que nadie más supiera, esbozó una sonrisa y reconoció la sabiduría milenaria a la que la ciencia ordinaria aún no tiene acceso.

