La cultura es un elemento esencial en el desarrollo de los pueblos, es un tema de interés tutelado por las sociedades avanzadas y democráticas, lo cual se afirma una y mil veces. Sin embargo, la mayoría de los países destinan a ello, pocos recursos.
Esto es así, porque entre otras cosas, los presupuestos como el que ahora ejercen las instancias de gobierno sobre el tema, se antojan restrictivos e incongruentes, en relación con los grandes planes que se ofrecen y contradictorios a la suma de la creación.
Sabemos que el patrimonio cultural está formado por los bienes que la historia le ha legado a una nación y por aquellos que en el presente se crean y a los que la sociedad les otorga una especial importancia histórica, científica, simbólica o estética. Es la herencia recibida de los antepasados, y que viene a ser el testimonio de su existencia, de su visión de mundo, de sus formas de vida y de su manera de ser, y es también el legado que se deja a las generaciones presentes y futuras.
En el concepto de patrimonio cultural intangible, se engloban los aspectos más importantes de la cultura viva y de la tradición, ya se refieran a la lengua, las tradiciones orales, el saber, los sistemas de valores o las artes interpretativas. El patrimonio intangible, permite consolidar la creatividad, la diversidad y la identidad cultural.
El interés del concepto de patrimonio intangible, ha crecido en todo el mundo y se ha puesto de manifiesto plenamente en los órganos directivos de la UNESCO desde hace décadas.
Existe también, una sensibilización cada vez mayor respecto a la identidad étnica. El patrimonio intangible como fuente de creatividad contribuye a su vez a la diversificación de la creatividad contemporánea.
El patrimonio intangible está constituido, entre otros elementos, por la poesía, los ritos, los modos de vida, la medicina tradicional, la religiosidad popular y las tecnologías tradicionales de nuestra tierra.
Integran la cultura popular las diferentes lenguas, los modismos regionales y locales, la música y los instrumentos musicales tradicionales, las danzas religiosas y los bailes festivos, los trajes que identifican a cada región de México, la cocina, los mitos y leyendas, las adivinanzas y canciones de cuna, los cantos de amor, los dichos, los juegos infantiles y creencias mágicas, la forma de hablar y el dejo (pronunciación e inflexión de la voz).
El patrimonio intangible está constituido por aquella parte invisible que reside en el espíritu mismo de las culturas. El patrimonio cultural no se limita a las creaciones materiales. Existen sociedades que han concentrado su saber y sus técnicas, así como la memoria de sus antepasados, en la tradición oral. La noción de patrimonio intangible o inmaterial prácticamente coincide con la de cultura, entendida en sentido amplio.
Bajo este contexto, habrá que poner las cosas con carácter de urgente, len un giro correcto, para estar acorde con las consideraciones de que se habla en los grandes planes, programas, leyes, y discursos, al ofrecer construir con quienes quieran construir. Por ello, más que para otros temas, en tratándose de la cultura, sabemos que la planificación debe ser democrática, en consecuencia, se deben recoger todas y cada una de las expresiones artísticas y culturales de la sociedad, cuando así se requiera, sólo así podrán evitarse hechos contradictorios a la política y orientación estratégica que se ofrece en las campañas electorales.
Las instancias “facilitadoras” de la cultura, habrán de buscar en foros que no le son naturales los apoyos para el desarrollo, y la sociabilidad para enfrentar los recortes que afectan áreas y proyectos sustantivos de las artes y la cultura.
Habrá que posicionar a la cultura en el corazón del desarrollo mundial, para fortalecer la identidad y el tejido social, de hacerlo, será el detonante de las economías, pues se trata de cultivar y fomentar la creatividad brindando las condiciones para su desarrollo y protección. El gran reto es: generar las condiciones que permitan el desarrollo de las capacidades creativas, de acuerdo a los principios y valores culturales.
Por ello, en materia de educación superior y como estrategia, se deben crear escuelas y facultades que consideren en sus planes de estudio a la cultura y su desarrollo como materia básica, esto, desde su creación misma y desde los tiempos remotos, más aún en las especialidades de antropología y arqueología como muchos países del mundo lo hacen, con ello encontraremos secretos del por qué somos así y qué queremos hacer.
Además de considerar que el patrimonio cultural siga constituyendo una parte viva de las comunidades y que éste deba desempeñar en ellas un papel social, político, económico y cultural significativo y se debe introducir la cultura inmaterial en los planes de estudios educativos.
Concluyo diciendo que, México con sus estados federados, es un crisol cultural gracias a su historia, a la confluencia étnica y sus tradiciones ancestrales.
Estudiar sobre lo suyo propio y lo natural dado, nos distinguiría ante el mundo.









