Debió haber sido por el año 1981, puesto que mi familia apenas habíamos llegado a Tejalpa, poblado del municipio de Tejalpa, Morelos. Nuestra ubicación era Priv. Lerdo de Tejada a unos cien metros de la glorieta de la Col. Vicente Guerrero. Una mañana, como a las 7 am, escuchamos una voz de alerta que en la “cerámica” (así se conocía a los talleres donde procesaban la cerámica, lugares que actualmente quedan muy pocos en nuestro estado), estaba una pipa la cual presentaba una fuga de gas. Cuando este escribiente salió a verificar lo que se anunciaba, solo observó a unos 50 metros, una nube de especie de humo que se extendía rápidamente por el suelo. Caso continuo corrí a avisarle a mi mamá que nos saliéramos de la casa y así lo hicimos. Cuando íbamos a unos cien metros alejándonos se escuchó un estruendo y una pequeña explosión. Nosotros seguimos caminando o casi corriendo hacia los campos de futbol, situados a más de un kilómetro de distancia. Después nos enteraríamos que el chofer de la pipa al detectar la fuga, corrió a cerrar la válvula y al querer alejar el camión, éste, con la chispa de la marcha, encendió y recogió todo el gas, causando la explosión. Obviamente el chofer resultó con graves quemaduras. Esa fue la información que en ese momento conocí directamente.
Otro accidente en donde estuvieron involucrado una camioneta repartidora de cilindros de gas, fue la de un amigo arquitecto, en la carretera Yautepec-Ticumán, sufrieron, en la camioneta que los transportaba a su centro de trabajo en esa zona, la embestida de un vehículo repartidor de gas, lo cual les provocó daños muy importantes, personales y a la unidad vehicular. Cuando se entabló el juicio para buscar responsables y requerir el pago de los daños, se encontraron que la empresa gasera no era la responsable de esos daños, ya que los repartidores, no son empleados, sino que son contratistas o comisionistas, que llevan sus propios vehículos, que, como persona física, ya con sus unidades propias, ofrecen a las gaseras servir como repartidores, lo que permite a las gaseras a deslindarse de toda responsabilidad legal y económica en caso de accidentes.
Por ello, la deflagración ocurrida en la Col. Las Granjas del municipio de Cuernavaca el 6 de agosto de 2026, en donde una pipa repartidora de gas explotó, causando daños severos, dejando a 21 heridos de gravedad, a los que se atendieron en diversos hospitales y que hasta la fecha, aún varios de ellos permanecen hospitalizados, y que por ello algunos han sido trasladados a la ciudad de México a hospitales de alta especialidad en atención a quemaduras, o al extranjero, para su atención.
De inmediato, los tres órdenes de gobierno implementaron operativos de emergencia, de auxilio, evaluación de daños, unidades del Ministerio Público, para atender demandas civiles o penales.
Del conductor, nada se sabe. De la empresa suministradora del combustible tampoco.
Pero, la pregunta que todos nos hacemos es ¿quién va a responder ante los daños severos, materiales y personales?
Personas con quemaduras de primero, segundo y tercer grado, viviendas afectadas, vehículos dañados, etc. Son algunos de los daños ocasionados que hasta el momento no se conocen en cuantía de costo.
Pero la Fiscalía se está enfrentando a uno de los problemas que surgen en estos casos, con este tipo de situaciones legales. Si los repartidores son contratistas o comisionistas, entonces la empresa gasera tratará por todos los medios de deslindarse. Por otro lado, el dueño del vehículo, con la paupérrima comisión que les permite obtener este trabajo y con la pérdida de su vehículo, que con mucha probabilidad no contaba con seguro de daños, lo mejor, para él, fue huir a las responsabilidades que le estarán cargando, sin la posibilidad de hacer frente legal o económico al suceso.
Mientras las personas afectadas seguirán sufriendo, debido a las permisibilidades que las leyes les otorgan a los empresarios de gas.









