En medio de la vorágine futbolera, en México, los asuntos deportivos han desplazado a los temas de solicitud de los políticos acusados y requeridos en deportación por Whasington. Seguramente la presidenta tiene un poco de respiro al menos en estos días, porque a pesar de que se le criticó y vio mal por no asistir a la inauguración del Mundial, una fiesta que siempre declara el Jefe de estado donde se organiza. En México fue la excepción y la justa deportiva la inauguró Salma Hayek, cosa no fue tan mal vista, por el cariño que los mexicanos tenemos a esta actriz.
Así que mientras el equipo de la Selección Mexicana esté teniendo muy buenas actuaciones, ganando partidos y garantizando un espectáculo, los mexicanos estarán ocupados con la emoción del deporte.
Sin embargo, los canales de información siguen fluyendo con noticias. No hay que perder de vista que las últimas notas fueron acerca de la formalización del juicio en contra de Adán Augusto, Rubén Rocha Moya y la declaración de Donald Trump declarando su pesar por la falta de gobernanza de Claudia Sheinbaum en la clausura de la cumbre del G-7. La presidenta solo contestó, débilmente que el presidente Trump “no está bien informado”. No es una respuesta que un jefe de Estado con la posición y la investidura de la Presidencia de la República no tan solo debe declarar, sino que debe demostrar que sí gobierna, que sí tiene el control de todo el ejecutivo, que se hace valer y obedecer con autoridad y liderazgo. Sin embargo, no es así, por eso Trump dice que la presidenta está asustada. Y eso le ocasionados enfrentamientos consigo misma y con los demás.
Pero la fiesta del futbol mundial logra su cometido. Olvidar los asuntos de la realidad, crear momentos de emoción. Crear ambientes de convivencia, de fiesta, de compartir con los demás. Y todo esto no es malo, como lo dicen o escriben algunas personas, que pueden ser actos que el capitalismo crea para ocultar las guerras, la pobreza, el hambre y todas las plagas que caigan en el mundo. Recordemos que los griegos crearon las justas competitivas. De ahí vienen los juegos olímpicos que también se organizan a nivel mundial. Y permiten una competitividad en diferentes disciplinas deportivas, lo que permite que los países asignen una partida de su presupuesto para la preparación de los representantes deportivos y la gestión para que haya representación de su país en cada fecha.
La desventaja es que existen personas, grupo o países que, en lugar de la búsqueda de la competencia y la generación de oportunidades para otros deportistas, que buscan la forma de generar recursos para beneficio de algunos grupos.
Pero eso es lo de menos, según lo que observamos en México en este actual torneo mundial, a la cual, el grupo que le corresponde organizar el torneo, dejó fuera a los verdaderos amantes de este deporte, porque se convirtió en un elitismo monstruoso y exagerado.
Pero lo anterior no afectó a los mexicanos. Seguimos disfrutando hasta donde sea posible de las jugadas y los logros de nuestra selección.
Pero hay algo que no se detiene y no existe la tregua. La violencia, la impunidad, la ambición de la mayor parte de los gobernantes haciendo los “negocios” para obtener un beneficio económico. Nada de eso se detuvo. Y todos los días estamos enterándonos de ejecutados, asaltos, detención de políticos y demás hechos negativos que un gobierno tiene.
Ni modo, así es la pasión futbolera. Ya terminará y gane quien gane volveremos a arremeter en contra del gobierno y volveremos a quejarnos y a protestar. Así es la vida de subjetiva y apasionante














