La convocatoria para este próximo domingo 31 de mayo, a reunirnos en las principales plazas públicas de los 32 estados de la República, representa una oportunidad para reivindicar el respaldo popular que mantiene nuestra Presidenta, a pesar de la campaña mediática que la oposición mantiene de manera recurrente contra su gobierno.
La intención de informar sobre los logros y avances de la Transformación resulta siempre necesaria, particularmente en un momento clave para la consolidación de la Cuarta Transformación. Más que un simple balance administrativo, el mensaje posee un profundo contenido político e ideológico, al representar la reafirmación del proyecto de nación iniciado desde el sexenio anterior.
Lo sustantivo del informe, en términos de los logros de la Transformación, radica en la continuidad de sus prioridades: poner en el centro a los pobres, la soberanía energética, la consolidación y expansión de los programas sociales, el combate al neoliberalismo y el fortalecimiento del Estado. En conjunto, estas acciones han significado mover la brecha de la desigualdad de manera positiva para los que menos tienen, garantizando así el bienestar colectivo.
Uno de los pilares del informe, sin lugar a dudas, será el tema de los programas sociales, que hoy se han convertido en derechos y no en meros instrumentos de asistencialismo con fines electorales. Se trata de un aspecto toral para mantener la legitimidad entre los sectores populares. Desde las instituciones se ha logrado construir una nueva base social identificada con la Transformación. Adultos mayores, jóvenes becarios, trabajadores precarizados y sectores históricamente excluidos hoy son integrados a una diversidad de programas sociales que buscan revertir la deuda histórica que el Estado mantenía con ellos. Desde nuestra perspectiva, esto implica una recuperación parcial del papel redistributivo del Estado después de décadas de neoliberalismo.
No obstante, la contraparte crítica es que estos apoyos alivian la pobreza inmediata, pero no transforman las relaciones estructurales de explotación, ni democratizan profundamente el poder económico; es decir, el sistema capitalista continúa siendo el marco predominante de organización económica y social.
La relación con Estados Unidos se ha tornado compleja y muy desgastante para la Presidenta, quien, también hay que reconocerlo, ha conducido el vínculo con su homólogo norteamericano con firmeza y habilidad política. El contexto de la relación se torna complejo por la agenda migratoria, la disputa comercial, las tenciones geopolíticas y la creciente influencia estadounidense en materia de seguridad.
La narrativa soberanista cuenta con un amplio respaldo popular; sin embargo, sus límites son derivados de la propia dependencia económica que México mantiene respecto de Estados Unidos. Una característica representativa de lo que menciono líneas arriba es que el proyecto de la Transformación busca fortalecer la autonomía política, sin romper con el T-MEC ni con la integración económica norteamericana, es decir, los lazos de dependencia se mantienen.
El informe debe reflejar que la Cuarta Transformación continúa siendo un proyecto político con fuerza y amplio respaldo social, en buena medida porque conserva una sólida legitimidad popular. Su principal fortaleza ha sido construir parcialmente la capacidad social del Estado, después del ciclo neoliberal. No obstante, la dependencia económica constituye un pendiente complicado en la coyuntura actual, debido a la ausencia de una transformación estructural del modelo económico. Esto tiene como consecuencia una importante dependencia externa que hay que atender.
La disputa hacia el 2027 estará determinada, en buena medida, por la capacidad de profundizar la Transformación, es decir, de impulsar cambios más profundos en democracia, justicia social y distribución de la riqueza. En ese sentido, la contienda no será únicamente electoral, sino también ideológica, pues confrontará dos visiones distintas de país. Por un lado, un modelo neoliberal que privilegia las élites; por el otro, un modelo de Estado con mayor intervención pública y legitimidad popular.














