Ninguna sorpresa sino todo lo contrario, resultó ser el Octavo Congreso Nacional Extraordinario de Morena, donde se ungió a Ariadna Montiel Reyes como nueva líder nacional y se ejecutaron las reformas estatutarias necesarias de cara a las elecciones del próximo año 2027, de las que ya se sabía, serán las más complicadas para el partido en el Poder en su historia. Sin embargo, los acontecimientos recientes y el tema de los funcionarios requeridos por la justicia norteamericana han incrementado el desafío.
En este contexto, Morena enfrenta una serie de dificultades que han marcado su vida interna y externa. Uno de los episodios más significativos fue la salida de Luisa María Alcalde, quien dejó el cargo en medio de tensiones que reflejan la presión y la incertidumbre dentro del partido. La salida de Alcalde no fue aislada, sino que forma parte de un proceso de desgaste institucional derivado de las pugnas internas y la creciente exigencia de transparencia y rendición de cuentas, especialmente ante los señalamientos de autoridades extranjeras.
A esto se suma el caso de Rocha Moya y los funcionarios federales y locales de Sinaloa, quienes en los últimos días se han visto envueltos en una serie de señalamientos y cuestionamientos que podrían generar un desgaste aún mayor para Morena. La situación de Rocha Moya es especialmente delicada porque pone en entredicho la capacidad del partido para gestionar crisis y mantener la cohesión interna, justo cuando se acerca el proceso electoral más complejo de su historia. El desgaste provocado por este asunto se suma a las dificultades derivadas de la presión internacional y los cuestionamientos sobre la integridad de algunos funcionarios morenistas.
Morena, por tanto, se encuentra ante la necesidad de reconstruir su imagen y fortalecer su estructura, en un momento donde las reformas estatutarias y el cambio de liderazgo representan más que una renovación: son un intento por contener el desgaste y preparar al partido para enfrentar los retos del 2027. El Congreso Extraordinario no solo buscó legitimar a Ariadna Montiel como nueva dirigente, sino también marcar un rumbo estratégico que permita superar las crisis internas y externas. Sin embargo, el panorama sigue siendo adverso, y los casos de Alcalde y Rocha Moya evidencian que el partido deberá trabajar intensamente para recuperar la confianza y evitar que la erosión de sus cuadros dirigentes y gobernantes se traduzca en una pérdida de capital político en las próximas elecciones.
Asimismo, el Partido enfrenta el reto de sostenerse como el punto de apoyo político que las figuras prominentes y el proyecto que la 4T necesitan, desde la presidenta Claudia Sheinbaum hasta los y las gobernadores, representantes populares y autoridades en los tres niveles del gobierno. No obstante, este desafío se ha vuelto cada vez más complejo debido a la presión interna y externa que enfrenta Morena, tanto por los recientes cambios de liderazgo como por la exigencia de transparencia y rendición de cuentas.
Es cierto que la capacidad del partido para mantenerse como base sólida de la Cuarta Transformación depende de la unidad y el respaldo de sus principales actores, pero el clima de incertidumbre generado por la salida de figuras relevantes y los señalamientos contra funcionarios, como en el caso de Rocha Moya, pone en duda la fortaleza institucional de Morena. Si bien el Congreso Extraordinario intentó renovar y legitimar el liderazgo, el desgaste acumulado y la percepción de crisis pueden afectar la confianza pública y la cohesión interna.
Por otro lado, la estrategia de sostenerse como el eje político de la 4T podría ser insuficiente si no se atienden de manera efectiva las demandas de transparencia y se fortalece el trabajo en territorio. Morena necesita demostrar que es capaz de superar los problemas internos y responder con acciones concretas a los cuestionamientos, para evitar que la erosión de su estructura se traduzca en una pérdida de capital político y electoral en 2027. En este sentido, aunque el partido sigue siendo el principal referente de la transformación que impulsa el gobierno federal, la crítica exige reconocer que la consolidación de la 4T no está garantizada sin un esfuerzo real por reconstruir la confianza y la unidad, y por enfrentar de manera responsable las crisis actuales, veremos…














