Después de casi 18 meses de estar al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Urrutia Lozano, deja la dependencia, en medio de un ambiente incontrolable de inseguridad, ejecuciones, asesinatos, extorsiones, exigencia de derecho de piso, que afecta a la ciudadanía de todo el Estado de Morelos.
Si nos pusiéramos a escribir y describir los últimos crímenes cometidos en contra de ciudadanos y de supuestos delincuentes, no terminaríamos, tratando de conocer las circunstancias, el medio y la forma en que fueron ejecutados.
Y es que han sido asesinados activistas, ciudadanos comunes, probables delincuentes y en las primeras semanas que lleva el año 2026 se han contabilizado alrededor de 280 crímenes dolosos, lo que ha puesto al Estado de Morelos en el deshonroso 2º. lugar de la estadística de todo el país, tan solo superado por Colima.
Son tantos los sucesos que han puesto en alerta a la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de Paz y Seguridad, que se esperaba desde hace varias semanas el cambio de Secretario de Seguridad.
El aumento a la violencia e inseguridad en las calles, la detención de un abogado con una supuesta “fabricación” de delitos, el asesinato de una ciudadana en el Oriente de Morelos que había denunciado públicamente a un presidente municipal, el asesinato masivo de 10 personas en un Bar de Cd. Ayala y tantos y tantos crímenes cometidos por métodos del crimen organizado, que a la Gobernadora Margarita Saravia González no le quedó otra salida.
Al momento nombran al General José Luis Bucio Quiroz, que se visualiza como un militar de mano dura. Sin embargo, en Morelos ya se tiene la experiencia de haber tenido a militares y no se ha visto gran avance. Pero tampoco con autoridades civiles.
Y es que al final de cuentas entre las corporaciones policiacas, militares y Guardia Nacional no se nota una estrategia, un plan bien elaborado, un procedimiento de reacción inmediata.
Cuando sucede una ejecución o se requiere de su intervención ante una emergencia, se nota, a simple vista como reaccionan de manera desorganizada, acudiendo el mayor número de patrullas policiacas y militares, sin cubrir flancos, salidas, rutas de escape; nada.
Da pena y temor saber que estamos los ciudadanos expuestos, inermes, a la delincuencia organizada.
Los altos mandos de policía y militares, saben y conocen donde se encuentran actuando impunemente con la venta de estupefacientes. Conocen los puntos de control y saben cómo están diseminados cada uno de los grupos criminales. Y lo sabemos porque así lo han expresado. Así lo hizo Urrutia, así lo hicieron los altos mandos en el gobierno de Cuauhtémoc Blanco. El mismo Graco como gobernador en su momento llegó a declarar quienes actuaban en el CO.
Y esa es la razón por la que los ciudadanos no entendemos como no se detiene a delincuentes y que se vayan disminuyendo el número de delincuentes de este tipo. Porque si no se da un escarmiento saben que actúan esos delincuentes en toda la libertad que les dan la policía, GN, el ejército.
Hoy fueron unos los ejecutados, mañana pueden ser otros ciudadanos.














