A pesar de que se anunció por parte del Gobierno del Estado de Morelos, en el mes de febrero que en Morelos se estaba reduciendo el número de muertos por homicidio doloso y se anunció con “bombo y platillo”. Se decía que incluso en las estadísticas, Morelos estaba ocupando el décimo lugar de la tabla, cuando en el año 2024 se ocupaba un 6º. Lugar a nivel nacional y en este año (febrero de 2026), según cifras dadas a conocer por el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Urrutia Lozano ocupamos el número 10.
Pero pareciera que los delincuentes estaban esperando solamente una señal y precisamente el día 26 de febrero resultan 6 homicidios, superando a estados como Guanajuato y Sinaloa, y a partir de esa fecha no han dado tregua. Día con día están sucediendo muertes a manos de criminales organizados y perteneciente a células que al parecer son conocidas.
Desafortunadamente, la anterior información no tan solo son números, son decesos. Y día con día están sucediendo estos hechos violentos donde, al parecer la impunidad les ha dado la libertad a los delincuentes, y la Fiscalía General del Estado que es la responsable de llevar a cabo las investigaciones, no da visos de efectividad. Y son pocos los casos en los que se logra la detención del autor material de esos decesos.
Normalmente, cuando hay un ataque mortal, llegan los paramédicos y encuentran que, lamentablemente ya no tiene signos vitales. Así que posteriormente llegan policías municipales, estatales, de investigación criminal y hasta unidades militares o de la marina. Por protocolo los agentes de investigación criminal de la FGE acordonan la zona y realizan la recuperación de evidencias que pudieran permitir realizar una investigación formal. Pero en el 90% de los casos, en eso queda.
Tan solo en el año 2024 se registraron 1,628 homicidios, en 2025 se registraron 1385 según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
De todas estas muertes, si se considera que existe una impunidad de más del 90%, entonces se infiere que existen tan solo de los años 2024 y 2025 en rezago de 2700 delitos de este tipo sin resolver.
En estos días, de abril de 2026, el Estado de Morelos vuelve a convulsionar, pues se reportan, por notas de diversos medios electrónicos un promedio 6 muertes violentas por día.
El gobierno federal acaba de enviar a Morelos un destacamento de elementos de la Guardia Nacional para agregarse a las actividades de prevención del delito.
Sin embargo, la ciudadanía no tiene la confianza que eso permita inhibir o disminuir el número de muertos.
Una de las principales razones es por la impunidad. El delincuente sabe que tiene una pequeñísima probabilidad de ser atrapado infraganti, pues los cuerpos policiacos, todos en general, después de 16 años que se inició esta situación de inseguridad (recuérdese que a partir de la muerte de Arturo Beltrán Leyva se aumentó considerablemente la violencia, pues ya no hubo control en el estado de Morelos) no han logrado implementar una verdadera, ordenada y certera estrategia que les permita tener una capacidad de respuesta inmediata o casi inmediata. Y aún más. Los delincuentes están utilizando motos, que son más rápidas de escabullirse entre el tráfico. Por todo lo anterior, la violencia sigue aumentando, la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de Paz y Seguridad encabezada por la Gobernadora a pesar de los esfuerzos no ha podido disminuir y la percepción de inseguridad entre la población va en aumento.
Eso se convierte aún más impactante cuando afecta a las actividades económicas de la población y de los empresarios. Pues no hay garantía para desarrollar las actividades comunes.
Hoy, urge que se implementen protocolos reales y con estrategia planeada, con una mayor certeza y eficiencia en la detención y proceso de los delincuentes, de otra manera, estos continuarán matando de formas salvajes que solo se daban en los pueblos sin ley del viejo oeste.














