"Es mejor debatir una cuestión sin resolverla, que resolver una cuestión sin debatirla." Joseph Joubert
La consulta a la población es una de las facetas sensibles que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador impulsó con determinación, y es importante porque simplemente es la esencia de la democracia y de la soberanía nacional.
Un ejemplo de ello es la figura jurídica denominada revocación de mandato, que es un acto de poder del pueblo, sí, ese del artículo 39 constitucional que dice que puede modificar y cambiar a sus gobiernos, no cada que hay elecciones, sino en el momento que así lo decida.
A tal grado es relevante esta figura de la revocación de mandato que en muchas entidades federativas todavía ni se toca, se soslaya, se oculta, se pospone, porque permite que por fin el pueblo tome las riendas de su propio destino, más allá de los intereses personales de quienes se enarbolan como sus representantes.
Esa es la esencia de la participación ciudadana, algo que le comentaba a un amigo que, me parece que de manera acertada y congruente, ha aceptado tener debates, aunque sea epistolares, mientras se organiza alguno de frente a la sociedad, con los mejores pensadores de cada área o sector, ya social o de la especialización profesional de que se trate.
La participación ciudadana, le decía, no es ir a cortar el listón, hacer una reunión multitudinaria para echarse porras y darles a los asistentes unos discursazos de esperanza y resistencia; de esos que dicen, aguanten más, aún no llegamos pero no dejen de confiar, todo está bien, todo va mejor que nunca antes en la historia de nuestro entorno.
El primer eje estratégico del Plan Nacional de Desarrollo de la Dra. Sheimbaum es precisamente, y me parece que de manera muy acertada, la participación ciudadana, bueno, dicho con más exactitud: Gobernanza con justicia y participación ciudadana,
La soberanía reside esencialmente en el pueblo, pero esta se vuelve una ficción jurídica si no se activa mediante la participación ciudadana; participar es el acto que transforma al habitante pasivo en el titular originario e indiscutible del poder público.
La participación ciudadana no es una concesión graciosa del gobierno, sino la herramienta operativa de la soberanía popular: es el mecanismo mediante el cual el “mandante” (el pueblo) instruye, vigila y corrige a sus “mandatarios” (los gobernantes).
Sea pues este el primer tema a debatir con mi amigo epistolar, que será él quien tenga la libertad de alzar la mano y decir, aquí estoy, y aquí está mi argumento.
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