La UAEM regresa a clases en todas sus unidades académicas. Más de 40 mil estudiantes y más de 5 mil trabajadores académicos y administrativos, a partir del 3 de febrero de 2026.
Con el emplazamiento a huelga por parte de académicos y administrativos, con la incertidumbre de la dispersión del presupuesto mensual que otorga la federación, y con la inconformidad de trabajadores administrativos, quienes muchos de ellos no ganan ni siquiera el salario mínimo; con todas las vicisitudes cada unidad regresa con la alegría de iniciar actividades nuevamente, en contraste.
Pero, ¿qué ha pasado en la UAEM? ¿Por qué en medio de ese ambiente ríspido?
Muchos le echarán la culpa al rector Alejandro Vera, ya que en su periodo administrativo se presentó la situación de la estafa Maestra, llevada a cabo por el mismo gobierno, en el orden federal, y en la que involucraron a varias universidades del país y que inocentemente les prometieron una participación económica para cada institución, situación en la que cayeron varios rectores. También se dice que en su sexenio de rectoría hubo un crecimiento enorme de unidades académicas, creación de carreras profesionales y por ende el crecimiento de la planta laboral administrativa y académica, sin llevar a cabo la planeación correspondiente. También se dice que en ese sexenio se hizo un uso discriminado de recursos. Parece que la primera y segunda premisa si son reales, la tercera puede ser verdad parcial o no.
Sea lo que fuere, en ese sexenio se comenzó a vivir una crisis política, económica y social universitaria originada para las buenas, malas o equivocadas relaciones entre universidad y el gobierno del Estado, en ese tiempo dirigido por Graco Ramírez, quien intentó aprovechar a la universidad para beneficiarse políticamente a sí mismo o a integrantes de su gobierno. Es de mucho sabido que el señor les prometía a funcionarios y líderes políticos candidaturas o promesas de cargos públicos, lo cual le permitía manipular a instituciones u organizaciones. La universidad y su rector, así como los presidentes estudiantiles no fueron la excepción. Debido a ello, el gobernador trató de eliminar partidas del presupuesto para la universidad, ya que el gobierno del estado es el medio a través del cual llegan los recursos federales. Eso provocó enfrentamientos entre sindicatos y gobierno, creando inestabilidad universitaria.
Dresde esas fechas se ha venido arrastrando la crisis anual de falta de recursos principalmente para el pago de aguinaldos de forma anual y recurrentemente.
Parece que lo que ha faltado a la universidad es una verdadera reingeniería para subsanar huecos, excesos de personal, falta de atención en procedimientos administrativos y generar un presupuesto propio robusto para hacer frente a los compromisos diarios de la universidad.
Se ha intentado que a través de dependencias universitarias se generen ingresos. Al parecer no ha funcionado, puesto que no se logrado el cometido.
Los Institutos Tecnológicos del país, aunado a su presupuesto asignado por la federación también generan un presupuesto propio con cuotas de inscripción que no se comparan con las universitarias, por su magnitud.
Es cierto que se trata que la educación sea accesible a todos, pero no todos las aprovechan. En la UAEM tenemos más de 12 años con cuotas de inscripción tan bajas que llegan a ser simbólicas, pero no alcanzan ni para pagar el consumo de papelería de las oficinas de las dependencias universitarias.
Pero existen un grupo numeroso de investigadores que bien pueden desarrollar proyectos que beneficien a la sociedad, al gobierno y al entorno, de tal manera que sean autofinanciables y generadores de riqueza.
Por otro lado, las erogaciones por diplomados o cursos de titulación o posgrado son tan altos que pocos pueden pagar o los pagan con dificulta aquellos que tienen la necesidad como los cursos de titulación. Urge una reestructuración de las finanzas, de los recursos humanos, de la generación de ingresos y de una reingeniería.














