El pasado lunes 12 se reanudó el ciclo escolar y con ello más de 320 mil estudiantes y casi 20 mil maestros del nivel de educación básica en Morelos regresaron a las aulas. Este regreso marca un momento clave para la entidad, pues representa no solo la continuidad de la educación presencial, sino también la oportunidad de fortalecer los aprendizajes y la convivencia escolar tras periodos de incertidumbre y adaptación a nuevas formas de enseñanza. Además, la vuelta a las escuelas implica un reto importante para autoridades, docentes y padres de familia en cuanto la atención a posibles rezagos educativos y la promoción de ambientes seguros para toda la comunidad escolar.
Tras la sacudida en el IEBEM en octubre pasado, que derivó en cambios al mando de la dependencia, el año que comienza abre nuevas expectativas ante la posibilidad de un nuevo relevo que dé paso, de una transición temporal a cargo de Raúl Aguirre Espitia, a una definitiva a través de un perfil más identificado con el terreno que pisa. Es fundamental que quien asuma la dirección definitiva del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos tenga experiencia real en el sector educativo, sensibilidad ante las problemáticas cotidianas que enfrentan alumnos y maestros, y la capacidad de implementar políticas públicas efectivas.
Además, se espera que un nuevo titular entienda y atienda los enormes retos y necesidades en este sector, tales como la mejora de la infraestructura escolar, la actualización constante de los planes de estudio, la capacitación docente y la garantía de inclusión, equidad y calidad educativa para todos los estudiantes del estado.
Asimismo, es fundamental destacar que la revisión y negociación permanente con la contraparte laboral de la autoridad, es decir, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), se ha convertido en un eje central para el buen funcionamiento del sistema educativo. La dirigencia de la Sección 19 del SNTE, encabezada por Joel Sánchez Vélez, ha demostrado una actitud proactiva y comprometida al exigir mayor y mejor atención a los retos que enfrentan los trabajadores de la educación, así como al impulsar la superación de rezagos históricos y defender de manera firme las conquistas y derechos laborales alcanzados.
En este sentido, la representación sindical ha jugado un papel de colaboración, trabajando de la mano con las autoridades para buscar soluciones que beneficien tanto a los docentes como al personal administrativo. Sin embargo, persisten temas sensibles y complejos que requieren atención prioritaria, como lo son las situaciones vinculadas a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), donde aún existen preocupaciones sobre la transparencia, equidad y reconocimiento profesional.
Es necesario que las negociaciones entre el SNTE y la autoridad educativa sigan siendo abiertas y constructivas, enfocadas en generar acuerdos que fortalezcan la estabilidad laboral, el desarrollo profesional y el bienestar integral de todos los trabajadores de la educación en Morelos. Abordar de manera efectiva los temas pendientes, especialmente aquellos que generan incomodidad o incertidumbre, será clave para avanzar en la consolidación de un ambiente escolar justo, equitativo y propicio para el aprendizaje y la convivencia.
En este contexto, la comunidad educativa mantiene la esperanza de que los próximos cambios traigan consigo una gestión más cercana, eficiente y comprometida con el desarrollo integral de los niños y jóvenes morelenses, así como con el bienestar de quienes laboran en las escuelas. El reto no es menor, pero el inicio del ciclo escolar y la eventual elección de un nuevo liderazgo representan una oportunidad invaluable para impulsar una educación básica sólida y de calidad en Morelos, veremos…














