Ya son más de 50 reformas constitucionales desde 2018, año en el que llegó AMLO a ser presidente, incluyendo las realizadas en el sexenio de Claudia Sheinbaum. El país ha sufrido una transformación. Claro que sí, pero para atrás.
La reforma que está en puerta es la electoral. Ya la PresidentA ha dejado entrever que las principales reformas a realizar son modificar la existencia de los OPLES y las candidaturas plurinominales.
Aquí existen un sinfín de líneas a comentar, pues se trata de una materia que beneficia o afecta a la ciudadanía por completo y por ende a toda una República con todos sus elementos de democracia, justicia, economía, política, gobierno.
Primero. De la forma en se proponga, se analice, se debata, y se someta a votación, esa sería la manera más democrática dentro del proceso legislativo. Claro que ya conocemos las formas de someter y cabildear si se permite el término con el que actúan en este gobierno; en cualquiera de sus órdenes. Es decir, lo que van a hacer es “mayoritearla”, sin debatir, sin analizar, sin razonar, como lo han hecho en casi todas las reformas; por lo que, por el lado de análisis, se tiene poca esperanza para que se modifique la propuesta por las comisiones y fracciones parlamentarias.
Segundo. El objeto de eliminar las diputaciones plurinominales, no es otro más que el de llegar a un estado totalitario, el que se puede definir como el sistema de gobierno que aspira al control total de la sociedad por parte del Estado y del partido gobernante.
Tercero. El ejecutivo actualmente tiene el control del Poder Judicial, del Poder Legislativo, del órgano que organiza las elecciones (INE). Ya tiene control en varias universidades públicas del país. Ha eliminado los órganos ciudadanos autónomos. Está invisibilizando a los jóvenes a través de minimizar sus opiniones y acciones ciudadanas de manifestaciones. Tiene el control de todos los jóvenes de 18 años, a los que está obligando a hacer su servicio militar nacional. Tiene el control del Agua, de las a Aduanas, los Aeropuertos nacionales e internacionales, los puertos marítimos. La guardia Nacional ya no es Civil, es netamente militar.
Cuarto. Y ¿cuál es el objeto de controlar todo? De imponer un régimen doctrinario, político y social en el que puedan hacer los que les venga en gana. Ya lo vimos, como se las gastan para organizar un fraude gigante como el huachicol fiscal o como el de Segalmex, la manipulación de las licitaciones públicas nacionales de adquisiciones y de obras públicas. Y ¿para qué? Insistimos. Simple y llanamente para manejar el presupuesto público a su antojo, y eso les garantiza mantener el poder durante 30, 50, 80 años. Venezuela lo ha hecho durante más de treinta años. Cuba lo ha hecho durante 60 años. Morena (si se lo permitimos) podrá hacerlo durante mucho tiempo.
Esa es la razón principal por la que la ciudadanía debe estar atenta a todos esos cambios. Participar en las manifestaciones, declaraciones, compartir con compañeros y vecinos todo lo que está pasando. Mucha gente que sabe que, si está mal lo que está haciendo el gobierno, pero que no se atreve a protestar porque va a perder sus apoyos sociales. Hay que explicarle que no le pueden quitar esos apoyos si se expresa en contra.
Cada vez observamos que el circulo de actuación nuestro se cierra aún más. Los cambios realizados en la Fiscalía General de la República y en el Ejecutivo han sido precisamente para preparar el aparato de represión. Observen como van en contra de Ricardo Salinas, de Claudio X. González, y de todos los opositores. Pero no meterán a la cárcel a Adán Augusto. No investigarán a los López Beltrán o al mismísimo Andrés Manuel, principal autor intelectual del gran fraude a la nación como nadie se había atrevido a hacerlo, el HUACHICOL FISCAL.














