"La escuela es la agencia de publicidad que te hace creer que necesitas la sociedad tal como es". Iván Ilich
En Cuernavaca vivió alguien que se atrevió a mirar a donde los demás desviaban la vista, Iván Ilich, más allá de ser un filósofo que se opuso a un Status Quo limitante, lanzó una de las más profundas y devastadoras críticas a la modernidad enajenante: las instituciones que fueron diseñadas para servirnos han terminado esclavizando a esos a los que debieran servir
Su ataque frontal a la educación institucionalizada que explica no libera el pensamiento, al contrario, lo limita, lo domestica; no busca el saber, sino las certificaciones, la obediencia, y castiga la creatividad, el pensar disruptivo. Así cuando las instituciones y el poder crecen desmesuradamente tiende inevitablemente a producir lo contrario a su propósito original.
Esa “contraproductividad” se sufre a diario, contralorías que no auditan los desvíos de dinero y terminan encubriendo la corrupción, congresos que legislan encerrados en si mismos, sin consultar al pueblo, al que dicen representar; gobiernos cuya función es proteger la vida, asegurar el desarrollo combatiendo y erradicando la corrupción, terminan siendo agentes persecutores del pueblo mismo o simplemente indiferentes ante la violencia ilegítima.
La propia democracia definida como el gobierno del pueblo para el pueblo ha terminado en muchas ocasiones sufriendo esa metamorfosis perversa, para convertirse en el gobierno de unos cuantos que utilizan al pueblo y sus necesidades como elementos para fomentar sus propios intereses y privilegios.
Ante estas situaciones ¿cuál es el camino? La respuesta de Ilich es clara; la insurrección del pensamiento. Liberarnos de tabús que nos dictan que solo las instituciones oficiales tienen la verdad. Es urgente, necesario, el pensamiento autónomo, recuperar la curiosidad del aprender y saber, la capacidad para cuestionarlo todo lo que se presenta como verdadero y que exige alguna forma de sometimiento.
Observar la realidad sin filtros, mirar sin prejuzgar, imaginar libremente mejore días, mejores gobiernos, amantes del pueblo al que deben servir, humildes en el trato, eficaces en el logro de objetivos para mejorar la calidad de vida de la población.














