Cuando en Morelos se pregunta cuál ha sido el mejor gobernador de su historia, es muy posible que un alto porcentaje de personas que han vivido más de cincuenta años digan: que lo ha sido Lauro Ortega, con todos los defectos que también se le atribuyen, sus luces y aciertos, parecen iluminar su imagen como la de pocos o ningún otro gobernador en la historia de Morelos.
¿Qué hizo que Lauro Ortega haya sido tan exitoso? Me atrevo a enumerar algunas de las que considero sus principales virtudes para el ejercicio del gobierno.
- Constancia en la negociación para hacer llegar al Estado más recursos económicos
- Radicalidad, no había espacio para la tibieza, para la autocomplacencia, si algo no parecía estar bien, lo cambiaba de raíz, así, quitó dos veces al fiscal y a toda la policía judicial del estado de la que se sospechaba estar coludida con la delincuencia, mientras otros gobernadores van empujando a duras penas la dirección del barco, esperando que su timonel en cada dependencia aprenda y se desempeñe mejor con los años, Lauro no esperaba eso, cambiaba al titular, y ponía a otro que supiera del tema, sino funcionaba, lo cambiaba de nuevo y ponía a otro más.
- Capacidad para entender qué es lo importante y qué lo urgente y qué lo urgente e importante. Así podía enfocar recursos a solucionar las necesidades más sentidas de la población.
- Atención a las voces opositoras, en lugar de hacer que no escuchaba, les invitaba a dialogar, a construir juntos, a unificar fuerzas en pro del desarrollo estatal.
- Entendió que el desarrollo no viene solo del esfuerzo gubernamental, sino del desarrollo de unidades económicas desde la sociedad civil, pueblo o población; así que les indujo a iniciar negocios, a unificar cadenas de producción y comercialización, a convertirse en una sociedad productiva, proactiva y no solo pasivo receptiva.
Esas características me parece que son remarcables, de tal forma que mientras unos piensan quedar en la historia para ser recordados por generaciones, otros muchos, solo han pensado como robar y quedarse con el dinero público, coludirse, mantener el control del gobierno, sin importarles el pueblo, lo más mínimo.














