Se fue quizás el último político de la vieja guardia en Morelos, Juan Salgado Brito, del que ahora se sabe estuvo convaleciente estos últimos días hasta que pereció. Su carrera se remonta al siglo pasado, distinguiéndose como un hombre preparado, culto, capaz y con sentido de pertenencia por su tierra y por la ciudadanía morelense, a quien sirvió desde los distintos cargos que ocupó con honestidad y responsabilidad. Su legado quedará para la posteridad como ejemplo para aquellos que quieran seguir sus pasos.
Juan Salgado Brito nació en el estado de Morelos, donde desde joven demostró un profundo compromiso con el bienestar de su comunidad. Estudió leyes en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y pronto se involucró activamente en la vida política local, iniciando su carrera como regidor municipal y posteriormente ocupando diversos cargos, entre ellos diputado local y federal, así como presidente municipal de Cuernavaca en la década de los ochenta. Durante su gestión, promovió proyectos de infraestructura, educación y cultura que contribuyeron al desarrollo de la región.
A lo largo de su trayectoria, Salgado Brito fue reconocido por su integridad y por mantener una postura firme ante los retos políticos de su época, siendo un defensor de la transparencia y la rendición de cuentas. Colaboró en la elaboración de reformas para fortalecer la autonomía municipal y participó en movimientos ciudadanos que buscaban la mejora de los servicios públicos y la protección del medio ambiente en Morelos.
La huella que dejó es evidente no solo en las obras y políticas implementadas durante su administración, sino también en la formación de nuevos liderazgos. Muchos jóvenes políticos lo consideraron mentor y ejemplo de servicio público. Su vida y trabajo siguen inspirando a quienes creen en la importancia de servir con ética y responsabilidad a la sociedad.
Hoy, con su partida, la comunidad morelense lamenta la pérdida de un referente moral y político, recordando su vocación por el diálogo y la construcción de consensos. Su legado, basado en el respeto, la honestidad y el amor por su estado, permanecerá como guía para las futuras generaciones que deseen contribuir al progreso de Morelos…
L@S REDES: La ausencia de Juan Salgado durante los últimos días, siendo secretario de Gobierno, había provocado todo tipo de especulaciones entre los medios de comunicación y la opinión pública, donde trascendió desde supuestas diferencias con miembros del gabinete de la gobernadora Margarita González Saravia, hasta aquellos que se atrevieron a decir que se encontraba de vacaciones en algún lugar remoto. Lo cierto es que antes de retirarse se le vió deteriorado físicamente, y aunque nadie entre su familia y dentro del gobierno dijo nada, ahora se sabe que estuvo luchando contra la enfermedad que finalmente lo llevó a su deceso, descanse en paz… La figura de Juan Salgado cobra relevancia ahora, porque al decir que se ha ido el último de la vieja guardia nos referimos a una clase de políticos con oficio, con capacidad, formación y preparación, que supieron gobernar y ocupar con dignidad y honestidad los espacios del ejercicio público, nada que ver con la clase política de hoy donde abundan los improvisados, ignorantes, incultos, deshonestos y sin escrúpulos, a ver…














