El día de hoy 20 de octubre, tuve la oportunidad de participar en un conversatorio que pretende llegar a una reforma a la Constitución de Morelos que permita que un joven con 18 años de edad, pueda competir para convertirse en diputado local, regidor o ayudante municipal en el estado.
A pesar de que la Constitución de la República Mexicana fue reformada para permitir que un ciudadano pueda ser diputado desde los dieciocho años, en Morelos aún no es posible.
Como estrategia política, un joven siempre debe estar a favor de la participación de los primo votantes en la vida pública, por lo que debe decir frases como “los jóvenes son el presente, no el futuro”; sin embargo, esta propuesta de reforma me ha regalado la oportunidad de reflexionar sobre un tema que internamente, me parece polémico.
Personalmente, me hubiera encantado sentarme en algún curul tan pronto como cumplí la mayoría de edad, pero a mis veintiún años me ha resultado pesada la agenda que pretender colocar a jóvenes en puestos públicos como diputaciones, secretarías u otros cargos solo porque son joven y “deben alzar la voz”. Y es quizá, porque yo aspiro a ser un político profesional, que tenga las herramientas necesarias para enfrentar los retos que tenga frente a sí.
Pero sacando mi perspectiva personal de la ecuación, me parece que un legislador que acaba de llegar a la mayoría de edad podría tener varias ventajas. En primer lugar, eliminar la concepción de que el joven es una fuerza de trabajo, un sujeto de derecho, un ciudadano que debe cumplir con sus responsabilidades pero no una persona con la capacidad de pensar y decidir.
Cambiar esa idea es un paso en el camino de darle dignidad a los jóvenes, para evitar que en los trabajos se les despida sin el menor miramiento, los policías los traten con una violencia sistémica o se les mire como un problema y no como ciudadanos.
Es importante derribar la idea de que la falta de experiencia no le permitiría al joven ser un buen legislador, -pues el legislador no debe tener necesariamente un conocimiento técnico-, para eso están los asesores y secretarios técnicos, sino que debe saber representar a un sector que lo haya llevado a su curul.
Debemos cuidar, que los curules que ocupen jóvenes, no sean espacios solo para líderes de juventudes partidistas, -pero fuera de eso-, es necesario que una voz joven pueda llegar a un espacio donde logre hacer ruido por las cusas que nadie toma en cuenta en la política de nuestro país.
Es urgente que la juventud Morelense retome su sangre revolucionaria.














