Apenas salí del carro, empecé a correr hacia la plaza de las tres culturas y vi a la gente, escuché los gritos y no pude evitar soltarme a llorar mientras caminaba. Andando hacia la explanada, vi los edificios y los ojos de los estudiantes, me di cuenta, que aquellos que mato el estado y el ejército eran como nosotros, como yo, con la misma pasión y energía por cambiar el mundo. Inmediatamente pude recrearme en el momento e invadió mi cuerpo una gran rabia, por aquellas soberbias balas que les arrebataron la vida.
“2 de Octubre no se olvida” sonaba a varias cuadras como grito de guerra, Algunos gritaban, otros coreaban “vivos se los llevaron y así los queremos vivos” y solo podía mirar sorprendido hasta que un conteo gritado por todos, que acabó en el número 43, me llevó hasta las lágrimas, nuevamente.
En la marcha, del dos de octubre, descubrí que no hay nada más poderoso que el sentimiento de empatía hacia otro mexicano que ha sufrido a manos del poder malvado, que nada nos separa cuando la búsqueda de la justicia es el objetivo y que aquel que prepotente exclama fuera de las filas que los manifestantes son delincuentes, no es nada más que un egoísta e inconsiderado.
Quizá la emoción que invadió mi cuerpo y llenó mi corazón, es provocada porque en este país tan dividido, no hay nada más hermoso que aquel momento en el que dejamos de lado nuestras diferencias y nos encontramos en las calles por las misma causas. Las madres de las víctimas son aquel sujeto en el que todos encontramos la empatía, el estudiantes es el soñador,la familia que lleva a su hijo es quien construye una sociedad mejor, el viejo que grita apasionado pues no lo pudo hacer en su juventud, es el ejemplo que nos enseña que debemos gritar mas fuerte e incluso al que pinta bardas le debemos de agradecer, que nuestra lucha llegue a los medios.
Quizá, es cierto. Escribo estas líneas como un enamorado, que acaba de besar a su amada, lleno de pasión por lo que hace unos momentos he vivido. Pero creo que es nuestra responsabilidad ciudadana no dejar al gobierno olvidar sus errores, unirnos como sociedad para proteger la palabra que nace del fondo de la tierra y evitar con nuestras protestas que los gobiernos se sientan únicos e invencibles. Los Mexicanos somos fuertes cuando nos unimos por las causas justas, debemos gritar hasta que aturdamos los oídos del poderoso y ni las paredes de los palacios basten para evitarlo, debemos luchar por lo que es correcto, debemos hacerlo como los que ya no están, lo seguirán haciendo.
¡Hoy más que nunca !Dos de octubre, no se olvida!














