Entre México, Canadá y Estados Unidos, existe un acuerdo comercial llamado T-MEC, el cual establece una serie de reglas que de seguirse deberían facilitar el comercio de servicios y productos entre las tres naciones vecinas. Este acuerdo es el sucesor del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) que es quizá el más importante legado del ex presidente Salinas de Gortari.
A pesar de las áreas de oportunidad, desventajas y errores de este tratado, es sensato reconocer que nuestro país no sería el mismo si no existiera; hace falta solamente ver los productos que compramos en los supermercados y centros comerciales, las empresas que dan trabajo a lo largo de las tres naciones y los números que significan para los tres países. Este acuerdo, para notar que su existencia facilita el crecimiento de las empresas, hace más facil el comercio y da trabajo a cientos de miles de personas como ejecutivos hasta obreros a lo largo de toda la parte norte del continente, no es casualidad que la frontera México-Estados Unidos, sea la más transistada del mundo.
Este importante tratado, se enfrentará en los próximos meses, a un reto estipulado desde su creación, el cual consistirá en la revisión y en su caso modificación durante el año 2026. Aunque parece poco probable, existe miedo del que el acuerdo sea modificado de tal manera, que la facilidad para comerciar y colaborar, disminuya.
Este miedo está fundado en las acciones del Presidente Trump, quien piensa erroneamente que la riqueza solo puede medirse por el dinero acumulado y no por la cantidad de productos y servicios que pueda adquirir una nación; el movimiento en cuanto a aranceles que ha provocado el Presidente Trump con su política de America First y las acciones que ha tomado México que podrían afectar el comercio.
Previa a la importante revisión que ocurrirá el siguiente año, la semana pasada la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, recibió en Palacio Nacional, al primer ministro de Canadá, quien es la otra pata (muchas veces olvidada) que sostiene la mesa de negociación entre los miembros del tratado. Muy posiblemente, la visita ocurrió con el objetivo de coordinar esfuerzos frente al reto que mutuamente tendrán que enfrentar con Trump.
La Presidenta Claudia Sheinbuam, ha logrado construir una relación con Trump, mucho mejor de lo que sería esperado, pero esta será la prueba de fuego, en donde tendrá que defender la soberania de México (con una visión de izquierda) e incentivar a los demás firmantes a crear mejores condiciones que las actuales, lo cual, beneficiaría al pueblo de México dándoles trabajo y capital.














