Al mismo tiempo que Estados Unidos atacaba un barco proveniente de Venezuela y países como China, Rusia y Corea del Norte tenían una reunión, el secretario de estado de Estados Unidos -quien funge como secretario de Relaciones Exteriores de un imperio potencia conflictuado con gobiernos peligrosos- se encontraba en México, donde dedicó dos días para hablar con la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ¿Por qué?
Estados Unidos tiene un grave problema con el consumo de drogas, drogas que suben de México y son alimentadas por el dinero y las armas que bajan. Este problema consume día con día el sueño americano y a sus ciudadanos, la idea que ha prometido Trump de: “Hacer américa grande otra vez”, requiere atacar el problema del narcotráfico.
Por ello, Trump siempre preocupado en las apariencias pero no en las soluciones, quiere hacer pensar a su electorado que está combatiendo frontal y decididamente a los carteles y pronto acabará con una epidemia que también tiene como origen, un problema cultural que ellos nunca van a aceptar.
Es ahí, donde nace la importancia de la retórica de atacar a los terroristas -no narcotraficantes- que están del otro lado de la frontera. Marco Rubio, ha sido por muchos años, un defensor de esa retórica, pues su descendencia cubana que habla de la historia de aquellos que escaparon de la Cuba de Castro, lo ha llevado atacar a los gobiernos que considera socialistas, a los países al sur de Estados Unidos y específicamente al ex Presidente López Obrador, porque según él, no hizo lo suficiente para combatir a los narcotraficantes.
Como Senador fue un gran opositor del gobierno de López Obrador, pero hoy como secretario ha tomado una postura más institucional, pero no por ello menos agresiva. La semana pasada, aterrizó en México y fue saludado por el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, pasó la noche en la ciudad de México, donde muy probablemente tuvo importantes reuniones privadas y durante la mañana, salió de su hotel para encontrarse en Palacio Nacional con la Presidenta Claudia.
Esta reunión, se llevó a cabo después de que Claudia Sheinbaum y el Presidente Trump, tuvieran una llamada. Y para muchos, se llevaría a cabo como una formalización de la guerra que Estados Unidos llevaría en contra de los carteles y los políticos involucrados con el narcotráfico, pues ha llamado la atención que los últimos meses se han detenido a criminales y se ha buscado información sobre sus nexos con políticos mexicanos.
Es imposible saber qué ocurrió dentro de esa reunión entre uno de los hombres más poderosos Estados Unidos y la Presidenta de México, pues no existe nada más vacío que la ruedas de Prensa, después de una reunión de alto nivel, pero llamó la atención que en su primera declaración a medios, Marco Rubio, dijo que ningún país había cooperado más con Estados Unidos que el mexicano.
Llama la atención el cambio en la retórica y la disminución de la agresividad, parece ser que nuevamente la Presidenta de México, puede decir que ha salido victoriosa de otro encuentro con el Presidente Trump o sus representantes; sin embargo, a mí me queda claro que un personaje como Trump, solamente es gentil con aquellos que son sumisos y sólo muestra ternura cuando se cumple su voluntad, sin cambiarse una coma.
Hay que observar lo que pasa después, teniendo en cuenta que Estados Unidos nunca tendrá como objetivo la paz en México y la disminución de la violencia, sino el control de un territorio más.














