Ha llamado mi atención el querido Maestro Alberto Híjar para que considere a los movimientos populares que surgen y se originan justo ahí, desde abajo y a la izquierda a fin de no quedarnos sólo repitiendo ocurrencias.
La lucha es una sola, en realidad. Se trata de liberarse de la opresión; de eliminar el saqueo de nuestras riquezas; de combatir la explotación; de recuperar los derechos conquistados algunos desaparecidos con la complicidad de diputados cómplices ignorantes de su propia historia; de democratizar nuestras comunidades no sólo para votar sino para entenderla como la participación efectiva de las mayorías populares en las decisiones económicas, políticas y culturales.
Aquí se inscriben colectividades como el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua que han dado muestras de su dinamismo, de su convicción y de su compromiso al combatir proyectos enriquecedores de unos cuantos como la Termoeléctrica de Huesca (Yecapixtla, Mor.) que despojaría a los campesinos de toda esa zona, del agua necesaria para sus cultivos. Esos campesinos siguen en sus reclamos.
La lucha contra la Presa La Parota en Guerrero que desalojaría a 22 mil habitantes enviándolos quién sabe a dónde sólo porque es un proyecto de millones de dólares (¡!). Ese es el argumento de los serviles funcionarios de la empresa constructora entre quienes se cuentan a gobernadores que fueron del PRD muy revolucionarios y muy democráticos, eso sí, Zeferino Torreblanca y Ángel Aguirre, de un excepcional descaro.
Los que han estado trabajando en la elaboración y discusión de Otra Constitución y que han contado con la activa presencia comprometida del Obispo Raúl Vera defensor de los indígenas y de los estudiantes de Ayotzinapa. Los pueblos originarios que se han opuesto con férrea voluntad a las mineras saqueadoras de nuestras riquezas, explotadoras de nuestra mano de obra y contaminadoras de nuestro ambiente.
La Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación –CNTE- tan vilipendiada, tan calumniada y que, a pesar de todo, continúa exigiendo sus derechos, protestando contra la punitiva reforma educativa y proponiendo puntos clave de carácter pedagógico para su discusión y acuerdo. Los organismos defensores de los Derechos Humanos, independientes que no cesan en sus denuncias, que construyen comunidad en torno a objetivos claros y concretos: El Centro de DDHH Sergio Méndez Arceo en Cuernavaca y Tlachinollan, de la Montaña en Guerrero que, con toda valentía, ha enfrentado a los poderes policíacos, militares e incluso, delincuenciales que para el caso son lo mismo y tiene ahora la aprobación nacional, así como la protección que le brinda el saberse conocido y reconocido.
Y por supuesto el Ejército Zapatista de Liberación Nacional que prácticamente ha encabezado a todas las agrupaciones originarias para hacerse presente, reclamar lo propio, exigir pleno reconocimiento y hacernos entender que no se puede construir un México sin su participación: Nunca más un México sin nosotros, es la consigna. Sumemos a los padres y madres de los estudiantes de Ayotzinapa, a quienes buscan a sus familiares desaparecidos, a los migrantes que padecen lo indecible más ahora con las estupideces del imbécil que gobierna EEUU.
Todos estos movimientos son respuesta a una sociedad enferma y perversa organizada en torno al lucro y la ganancia con una Crisis mayúscula generada por ese motor de la avaricia. Y esto no termina con el ejercicio de un voto. Porque… “No se trata –dice Guillermo Almeyra- de alternar el equipo de capitalistas en el poder”.
¿Cómo entender esta Crisis que nos invade? ¿De qué carácter es? ¿Sólo es económica o es también política… o cultural… o emocional y afectiva… o…? ¿Qué quiere decir Crisis? Según los griegos es momento de decisión y oportunidad de generar nuevas actitudes, mejores propósitos, exámenes de conciencia que nos conduzcan a reconocernos como sugería Sócrates quien afirmaba que una vida sin examen no es vida.
¿Cómo explicarla? ¿En qué sentido puede decirse que estamos padeciendo una? Sigamos con Almeyra. Esto es… “una crisis de civilización producida por el capitalismo que no encuentra el modo de salir de una crisis que comenzó en los 80s… y se prepara a tratar de superarla mediante una guerra que elimine a millones de personas, destruya bienes e industrias obsoletas y concentre como nunca el poder y la riqueza en un mundo bárbaro”.
De lo que se trata es de continuar, de no cejar en el empeño de negarnos a ser esclavos en un mundo de ruinas. El ejercicio democrático, el compromiso no termina, apenas inicia, es más, se reinicia. Hay movimiento pues, desde abajo…y a la izquierda.














