Hay despistados (mal intencionados, con algún tipo de retraso o lastimados) que insisten en calificar al gobierno de la transformación en un régimen dictatorial, por supuesto, sin los mínimos argumentos conceptuales, menos con contenido ideológico o ya de menos una idea general del término. Lo único que buscan es descalificar de manera vil bajo la premisa de la ignorancia.
Una dictadura es un régimen político que concentra el poder en una persona o grupo utilizando la violencia, sin el menor respeto a los derechos humanos y a las libertades individuales. Ejemplos hay muchos a través de la historia en cualquiera de los 5 continentes, como no es el tema analizar los diversos casos a través de la historia, no los voy a mencionar a cada uno de ellos y además no alcanzaría este breve espacio. Lo que sí es importante precisar, es que en México el régimen actual respeta y promueve las libertades individuales, respeta los derechos humanos de toda la sociedad, es garante de promover la igualdad y la equidad entre la población. Hoy como nunca antes se reconocen, se promueven y se respetan los derechos de los pueblos originarios. La libertad de expresión es una realidad, nadie ha sido encarcelado por expresar sus ideas, sino todo lo contrario.
Este es un régimen de libertades y de respeto irrestricto a las mismas, pero que, además de promover esas libertades también se ha preocupado por hacer lo necesario para redistribuir la riqueza y devolver la esperanza a los sectores más desprotegidos de la población, garantizándoles condiciones mínimas de ingreso que les permita ser activos económicos en una sociedad capitalista que había hecho lo necesario por borrarlos del mapa y tenerlos sólo como carne de cañón en una lista para su vil explotación, sin que nadie se preocupara por ellos.
La política social emprendida por este régimen, que tanto lastima a los que siempre controlaron al país, porque ahora el recurso que ellos se llevaban a su bolsillo se reparte entre millones de personas que verdaderamente lo necesitan, es una política que contempla resarcir el daño causado por agravios del depredador régimen neoliberal, que se convirtió una deshumanizada máquina de hacer pobres extremos en el país y en el mundo. Es ésta la razón principal del enojo y encono de quienes representan al antiguo régimen como Fox, Calderón, X González, etc. No alcanzan a entender por qué despertó el pueblo de México y detuvo el saqueo que por décadas perpetraron.
La política económica de la cuarta transformación ha sido acertada, tan es así que, a pesar de las diversas crisis mundiales que se han generado en el lapso de tiempo del gobierno del anterior presidente y en lo que va de la actual administración, se han superado las dificultades, sin que la economía del país se colapse, sino al contrario, se nota una fortaleza como hace mucho no se veía. En el tema político-social, se han sorteado diversas situaciones generadas por los actores adversos a la transformación, pero sin trascender cada tema que se ha presentado. En el tema social, se han atendido diversos problemas que al final se traducen en resarcir los estragos de tantas décadas de neoliberalismo que dejó una estela de agravios a diversos sectores de la sociedad y hoy exigen atención y reparación de los daños causados y, en algunos casos, dar marcha atrás a acciones jurídicas avaladas por el antiguo régimen, que lastimaron intereses de grupos mayoritarios y hoy con justificada razón piden ser escuchados.
En fin, que este régimen dictatorial se ha encargado de resarcir agravios cometidos por el antiguo régimen en contra de la gran mayoría de mexicanos en el país. Los gobiernos del pasado crearon un aparato burocrático para justificar el saqueo, manipularon instituciones en aras de controlar elecciones y tener resultados a modo, modificaron el marco normativo, desde la constitución hasta las leyes secundarias. Todo ello con el único objetivo de saquear al país y empobrecer a la gran mayoría de mexicanos. Por ello, ahora resulta jocoso que algunos pretendan decir que el proyecto de la transformación es una dictadura, o son ignorantes o malévolos y pretenden engañar para intentar regresar. Vaya disparate.














