La mayor parte del tiempo he criticado el uso de medicamentos OTC (Over The Count por sus siglas en inglés), que no requieren receta médica, para el tratamiento de la gripe. Mi argumento es: “NO te va a aliviar la gripe. Ese es un tema viral y no hay todavía medicamento alguno que los erradique de tu cuerpo”. Las vacunas previenen que tengan un efecto mayor en tu cuerpo cuando lleguen, pero una vez que llegó no hay nada que las haga retirarse, harán el efecto que tengan que hacer y luego desaparecen. Una bacteria alojada en tu estómago o en tu garganta, requiere de un tratamiento con antibiótico, el ingrediente activo del antibiótico atacará (acéptame el término para mi ejemplo) directamente a las bacterias y las dejará sin ese efecto nocivo para tu cuerpo. Ahora bien, basta con escuchar el eslogan con que se ofertan estos productos para la gripe, generalmente se anuncian como “alivia los síntomas provocados por la gripe”, es decir, no alivian la gripe, sólo te ayudan a que no te vaya tan mal con los síntomas. Y eso no está del todo mal, pues en una infección, también acompañan el antibiótico con una dosis de analgésico para mitigar los dolores característicos de las infecciones. Hablando de la gripe, la histamina se produce para ayudarnos a expulsar el flujo nasal, nos hace estornudar continuamente y se lleva algunos materiales que también nos dan energía, por lo tanto la gripe nos deja muy débiles. Al inhibir la actuación de la histamina, nos permite tener menor flujo nasal para no estar incómodos durante la jornada.
Cuando inicié mi vida laboral formalmente (con IMSS y toda la cosa) tuvieron a bien darme la oportunidad en un laboratorio farmacéutico precioso, con gente extraordinaria y un ambiente muy amigable con redes de apoyo y aprendizaje. Ahí teníamos un producto para “aliviar los síntomas de la gripe” que se hacia llamar antihistamínico no sedante. Se trataba de dos ingredientes principales, uno que inhibía el efecto de la histamina y otro más que nos daba energía (hoy en día la pseudoefedrina es una sustancia prohibida, pero a finales de los 80 era muy común en diferentes tratamientos). De ese modo uno podía estar más tiempo sin estornudar, sin limpiarse la nariz, lo cual te permitía conservar tu dignidad (la verdad) y con la energía suficiente para mantenerte despierto durante tu jornada.
Bien, pues esa era mi crítica. Yo decía que no era necesario, que tomaran muchos líquidos, tomaran un buen descanso con un caldito de posssho (el caldo de pollo también ayuda, pero pronunciarlo diferente tiene un efecto terapéutico) y se dejara consentir por su familia.
Y como dijo Alberto Aguilera “y muy tarde comprendí” que el caldito, el arrumaco y demás detalles asociados con un buen descanso, son tan altamente necesarios como el efecto antihistamínico. Si, si, ¡ya sé! Me estoy contradiciendo. Pero no alcanzaba a ver que al “aliviar los síntomas de la gripe” me permito activar mi fuerza vital. Aunque mi jefe me consienta y me mande tres días a descansar a mi casa y me descuente los días de vacaciones o ya sea porque fui a esas benditas instituciones de salud pública que expiden un permiso para matar…el tiempo en casa con el privilegio de seguir conservando mi salario, pero haber perdido el bono de asiduidad, aun así, tener energía me ayuda a activarme; me ayuda a no estar todo el tiempo en cama, a realizar una caminata que me sofoque y me haga expulsar las flemas; me ayuda a ver el panorama de forma distinta. porque si tu única vista para disfrutar es el techo por más de dos horas, puede causarte ansiedad.
Es prudente recordar que el cansancio físico NO EXISTE. Contexto: Si tu llegaras rendido del partido que se fue a tiempo extra porque a tu compadre el portero le dicen “la agenda” ya que todo mundo le anota, y lo jugaste al salir de una larga jornada de trabajo, pero te dijeran que un familiar muy querido necesita tu ayuda al otro lado de la ciudad, estoy seguro que sacarías fuerza de algún lugar para ir en su auxilio. Entonces el cansancio más importante es el de tu mente.
¿Cuántos de nosotros tenemos gripe provocada por el virus llamado “no soy suficiente”? ¿o por el virus de “así ya déjalo”? Es aquí cuando entiendo que tenemos que levantarnos de ese mugriento lugar de comodidad y desplazarnos hacia los temas que nos importan, que serán relevantes en el corto tiempo aunque por el momento no parezcan tan necesarios.
La activación física siempre será significativa. El antihistamínico funciona. El analgésico es el complemento. Ante situaciones que nos engañan al contarnos una historia de derrota, levantémonos y cambiemos la actitud, porque aunque la historia se parezca, el resultado será favorable. Adoptemos la actitud de un antihistamínico no sedante.














