El tema ambiental en el país es trascendental para tener una vida armónica entre la sociedad. Por ello la biodiversidad sana y el cuidado del ecosistema es fundamental en una sociedad moderna. Quien debe garantizar que esto pase somos todos, pero principalmente es el gobierno el encargado de garantizar que ese derecho humano se cumpla de manera cabal.
La contaminación ambiental se presenta de diversas maneras, contaminación vía industria, automóviles, ruido ambiental, etc. Y en los países como el nuestro es común que el desorden del crecimiento urbano sea un factor de contaminación preocupante, sobre todo en estos momentos. La planeación en la conformación de zonas urbanas nunca fue una prioridad en los gobiernos de antaño. Los asentamientos humanos en las zonas no aptas para ello fue una constante durante decenas de años. El crecimiento de la densidad poblacional acrecentó la demanda de vivienda, que además es un derecho constitucional, sin embargo, un derecho particular no puede estar por encima de un derecho de las mayorías que habitan en el país.
Los asentamientos irregulares al día de hoy representan diversos problemas, evidencian la necesidad que tienen los gobiernos de poner en marcha una política de ordenamiento territorial que permita solventar problemas a quienes no tienen vivienda, pero también representa un reto para garantizar que la mancha urbana no se siga expandiendo y acabe con las áreas de reserva ecológica. Los desarrolladores de vivienda de alta plusvalía construyen en zonas prohibidas para vivienda con la anuencia de la autoridad municipal, pero también la necesidad hace que personas sin vivienda invadan o se dejen sorprender por falsos fraccionadores que venden terrenos a bajo costo en zonas no destinadas para ello. Esto ocurre por la falta de planeación urbana que permita ordenar el territorio, de tal manera que podamos crecer de manera ordenada sin trasgredir el medio ambiente que es necesario preservar.
La invasión de las áreas naturales protegidas por asentamientos humanos tiene una consecuencia irreversible, porque, además de acabar con nuestros bosques, contaminan el agua y el aire, destruyen los mantos acuíferos que surten de agua a diversas comunidades y que satisfacen sus necesidades primarias. Es por ello que es urgente y necesario tener una política integral de planeación urbana y manejo ambiental.
Los carteles inmobiliarios que corrompen autoridades para obtener permisos de construcción en áreas no permitidas deben ser detenidos de manera inmediata y sujetarlos a la normatividad existente, pero también a los fraccionadores clandestinos que han hecho de la venta de tierra, de origen social, su modus vivendi y que, abusando de la necesidad de personas de bajo estrato social, hacen fraudes y engañan con la ilusión de en algún momento tener una vivienda digna para poder vivir. En ambos casos la afectación que causan al medio ambiente tiene consecuencias irreversibles y en ninguno de los dos casos hay una definición concreta de alguna política punitiva que castigue el delito que cometen, que bien debería ser calificado como un genocidio por la magnitud del daño causado.
No es tarde para proponer una estrategia que permita regularizar lo que se tenga que regularizar, pero al mismo tiempo rescatar el suelo de preservación tan necesario siempre, pero que hoy es un tema de sobrevivencia humana. El cambio climático es una consecuencia de tantos años de descuido y omisión en temas ambientales, por eso hoy es necesario ser más riguroso y enfático en la importancia de desarrollar un plan de manejo ambiental y de la mano con un plan de desarrollo urbano detener todo intento de continuar lastimando el medio ambiente y con ello autodestruirnos por ambición o necesidad, que al final es lo mismo.














