Los acontecimientos en Los Ángeles, California no deberían ser una sorpresa en el mundo actual. La consolidación presidencial de un conservador de las características de Donald Trump son una muestra inequívoca de que la manipulación puede ser un arma mortal en pleno siglo XXI. Manipulador y mentiroso que de manera perversa ataca al gobierno y al pueblo de México sin mayor desparpajo, a través de su secretaria de Seguridad Interior, que lanza un ataque perjurioso solo para intentar justificar sus ímpetus racistas y fascistas que, eso sí, dejo muy evidentes.
La ilegal utilización de sus fuerzas de seguridad para reprimir las protestas de miles de latinos en California demuestra que lo que mueve al presidente estadounidense es el odio, el rencor y sus traumas de migrante refugiado que nunca logro superar. Nada justifica la fuerza desmedida con la que esta actuando la guardia nacional norteamericana, contra una protesta pacifica que demanda una causa justa y digna contra un gobierno, hoy sabemos fascista y represor.
Trump intenta esconder su odio traumático y racista hacia los latinos con argumentos falaces, pero sin razonamientos que justifiquen sus acciones, por ello la afirmación de un animo fascista en su manera de actuar.
La consecuencia de sus actos la veremos próximamente, la afectación en cuanto a la economía y la política interna se puede convulsionar en virtud de la tensión que provocan ese tipo de acciones. La represión nunca se justifica bajo ninguna circunstancia y menos en acciones de protesta pacifica que solo buscan encontrar eco de una demanda social plausible de un sector que es necesario para la economía norte americana.
Las manifestaciones que tienen como consigna la reivindicación de la dignidad de los migrantes y su identidad cultural han sido recibidas con una violencia desproporcionada y que solo se justifica por el animo racista y fascista del presidente norteamericano, todo ello impone una señal de alerta por la militarización a la que pretende incurrir el gobierno gringo, en toda la nación aunque el inicio en la ciudad que alberga el mayor numero de latinos hispanoparlantes es un mensaje claro del dirigente.
la política norteamericana de este gobierno se ha caracterizado por su poco o nulo respeto los derechos humanos más elementales, por su odio a ciertas clases sociales y su afición por la violencia y la transgresión al estado de derecho.
La fuerza de trabajo latina representa un porcentaje importante del PIB nacional gringo, la capacidad de consumo y el ingreso son un elemento importante en la economía norteamericana. El porcentaje de impuestos que generan y pagan a la hacienda norteamericana son también un elemento fundamental que puede tambalear las finanzas de un país que, en mucho, debe su hegemonía a la fuerza de trabajo mal pagada a los latinos que migran en busca de mejores oportunidades para desarrollarse mejor.
Ya es momento de voltear a ver la intención de la derecha fascista que hoy gobierna en varios países del mundo y que esta al frente de la nación más poderosa. Este llamado a la población global debe tomarse con la seriedad que requiere el tema, en virtud de la violencia que engendra el odio hacia un sector de la sociedad. La violencia hoy tiene nombre y se llama Donald Trump, que nos venga con cuentos chinos intentando manipular para pretender demostrar que quien ínsita a la violencia es quien apoya más a los sectores más desprotegidos de la población. La derecha fascista es la que hoy intenta violentar al mundo, esa es la gravedad de lo que esta ocurriendo en California, esa es la intensidad de una política de estado que engendra odio y pretende revivir la esencia hitleriana más retrograda en pleno siglo XXI.














