La responsabilidad de cada uno reside en la voluntad de hacer las cosas de forma voluntaria, por compromiso y porque se lo impusieron, pero el objetivo es pensar en tercera persona, es decir, en los demás. Es una carta de buenos deseos, pero nada perdemos si lo intentamos hasta lograr lo que nos proponemos o deseamos alcanzar para beneficio propio y de los demás.
El estado de derecho es un concepto fundamental en la organización de un país y de un estado. Significa que todas las personas, instituciones y autoridades, sin importar raza, creencia, nivel socioeconómico o cualquier otro están por debajo de la ley, y ninguna está por encima de ella. Esto garantiza justicia, igualdad y protección de los derechos de los ciudadanos.
Se representa a través de figuras como la Constitución, ley suprema del país, y mediante instituciones como los tribunales de justicia, el Poder Legislativo y el Ejecutivo deben actuar conforme a la ley y respetar los derechos de todos, pero además debemos reclamarlos
La división de poderes —que generalmente se da en los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial— es esencial para evitar la concentración del poder en una sola persona o institución. Esto ayuda a evitar abusos y a mantener un equilibrio donde cada poder controla y limita a los otros, promoviendo así un sistema justo y democrático.
Todo sale a colación porque fue significativo el Encuentro Insterinstitucional en el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Morelos (TSJ), ya que estuvieron dos mujeres como representantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo, Margarita González Saravia y Jazmín Juana Solano López, respectivamente, y al frente del Judicial, Juan Emilio Elizalde Figueroa.
Todos coincidieron en la unidad, pero con respeto a la autonomía; en el apoyo con respeto a la esfera de cada uno de ellos; pero más allá de los halagos, las flores y los chocolates, es necesario pensar ya en la sociedad… la cual le urge que este estado salgado adelante por el bien de todos, porque las condiciones políticas, sociales y económicas están muy mal.
Tal vez esta sea una carta de sueños y deseos difíciles de cumplir, pero tal vez sea momento de darle valor a la palabra empeñada en tan significativo acto y esperar a que esa luz se prenda no al final, sino al principio de este camino que se llama sexenio. ¿Y por qué lo digo? Porque los anteriores seis años representó un retroceso en todos los rubros para la entidad y muchas, pero muchas personas perdieron la esperanza de mejorar.
Ahora, estas dos mujeres y este hombre al frente de los poderes de la entidad tienen el mismo camino: remendar y reconstruir lo que quedó de nuestro estado, pero será difícil ante tantas tentaciones, pero ahí debe estar la sociedad, insisto, la sociedad, para recordarles en todo momento el compromiso que asumieron para beneficio de la colectividad.
Los partidos políticos, asociaciones, representantes, gremios, agrupaciones o la denominación que deseen utilizar, manténganse alejados del reclamo social de justicia, derechos, oportunidades, trabajo, apoyo, ayuda, atención, ya que solamente empañan los justos reclamos de la población.
En el Encuentro Interinstitucional entre los tres poderes del Estado resaltó el llamado a la unidad, pero de nada valdrá si no lo hacen a favor de la sociedad, a la cual se debe y la cual les reclamará el incumplimiento, por eso insisto, tal vez sea una carta de buenas intenciones, pero vale intentarlo por última vez, de lo contrario, en las votaciones tomará revancha la ciudadanía.














