El inicio de Lo de Hoy Morelos, por alla del 2018, fue muy importante para mí: Deje de ser reportera, para ser Jefe de Información. Era la señal de que había un crecimiento profesional y que los sueños, se podrían convertir en realidad.
Veníamos del cierre de La Jornada Morelos y traíamos hambre de hacer periodismo de verdad. Todavía tengo todas las libretas donde apuntaba las recomendaciones, las frases, las instrucciones minuciosas que recibía de mis superiores y las anotaciones que, desde mi experiencia de vida tenía sobre ellas. Hay círculos, flechas, estrellas, “palomitas” y muchas ganas de aprender.
Antes de este proyecto periodístico, me había formado en la brecha de la información –pise redacciones maravillosas como la de NN Nuestras Noticias, con Víctor Hugo Salgado Granados a la cabeza; otras decepcionantes, como la del periódico rosa y otras donde aprendí ávidamente las cosas de las notas con Dario Valenzuela (Hoy Director del Sol de La Laguna y el Sol de Durango) y mi querido jefe de información Raúl, con quienes aprendí del periodismo de investigación y de que no importan las líneas editoriales; el profesionalismo, va por delante y ante todo--, me había ganado el mote de ruda y agresiva, pero también el respeto de mis pares. Lo sabía.
No era ya la misma que comenzó a redactar por alla de 1995. Tenía todas las ganas de comerme al mundo. Mi trabajo había llamado la atención de mis jefes, por una entrevista realizada a un alto funcionario de la administración estatal. Le pregunte de todo: de vivos y muertos, de termoeléctricas y de compromisos políticos; de mujeres, activistas y hasta de sus cosas... Ahora tenía la oportunidad de crecer en serio y lo aproveche: propuse temas, abrimos debates, trajimos a las páginas del periódico, voces que no eran escuchadas.
Se abrió la oportunidad de ir a la Televisión y aceptamos. Entre entrevista y entrevista, noticiero y noticiero, nuevos proyectos y fracasos, se abrió otro mundo de conocimientos: las luces, las poses, la voz y el telepronter…
Entrevistamos al controversial Uriel Carmona, a todos los dirigentes de los más de 20 partidos políticos de la época, al Obispo de Cuernavaca, a las diputadas indígenas, a los candidatos que se colgarían de la asta bandera del zócalo, a los empresarios, a bellas artistas… hablamos de feminismo, de transparencia, de violencia de género y todas sus expresiones --de violencia vicaria, de mujeres quemadas con ácido y otras extraviadas, más recientemente, de las mujeres del CEFERESO 16 de Michapa--; lloramos y suspiramos con las madres buscadoras; criticamos a los corruptos y a los banales que estaban en el poder: nosotros teníamos la voz, ellos nos cerraban las puertas y nos echaban a sus guaruras.
Compartimos en una mesa chiquita y redondita con los amigos, los enemigos, los talentos de la UNINTER y las estrellas de las bellas artes; los políticos y los ciudadanos; los yoguis y las musas… y entonces, supimos lo que era estar en la línea de fuego y de los disparos en el zócalo; vino la pandemia, con sus calles desiertas y los reporteros sin notas… y bajamos el ritmo, y el bicho, se apodero de nosotros, hasta casi desaparecernos. Unos años más, nos volvieron a tumbar en cama. El morirse no es buena idea.
Nos fuimos y regresamos, con la confianza de nuestros jefes… Ahí, surgió la imperiosa necesidad de ir a la escuela, a prepararte e innovar, de ir por más. No, no volvimos a ser los mismos. Murieron nuestros amigos. Las mujeres rompieron el techo de cristal y ahora, nos gobierna una mujer en Morelos y en México; elegimos jueces y los niños crecieron…
Hoy, vuelvo a hacer un alto en el camino y he decidido dejar esta casa editorial.
Este viernes seis de junio, es el último día, en que tecleo para Lo de Hoy Morelos, dejo de ser la imagen –no adecuada—para dar las noticias por las mañanas en DIX Televisión. Me voy muy agradecida por las experiencias recibidas.
Aprendí de la fortaleza y del periodismo con los hermanos Miguel y Arturo Crisanto; nadie más que ellos, supieron guiar mis pasos y me dieron las herramientas para seguir avanzando, de reportera a jefa de información; de jefa de información a subdirectora-conductora-reportera-contadora de historias… Añorare y guardare con enorme cariño a mis columnistas, los desayunos con mis compañeros reporteros y los conteos antes de entrar al aire.
Guardaremos por ahora, “El Espejo de Venus”, pero no las palabras, ni los reflejos que tan mágico instrumento nos muestra, para exponerlo de nuevo en otro foro y con otras formas… Con la vida llena de experiencias y profesionalismo ante todo, vamos por nuestros proyectos personales, esos que nos han quitado horas al sueño y nos han sacudido por las mañanas, que nos recuerdan que todavía queremos hacer periodismo “de a deberás”… Gracias.














