La conmemoración internacional del 1 de mayo como el Día del Trabajo, tiene su origen en la represión de una manifestación obrera en Chicago, Estados Unidos, el primero de mayo de 1886. En México, a partir de 1913 se celebró el primer desfile obrero 1º de mayo.
Organizaciones sindicales y sociales en Morelos, se sumaron a la jornada de lucha por el Primero de Mayo: ya sea protestando por las calles de la capital morelense o en eventos avalados por la parte gubernamental, los gremios coincidieron en la exigencia de incremento salarial, la protección de los derechos laborales –desde la basificación y regularización de las plazas-- pensiones dignas, mejores servicios médicos y de seguridad social; hasta la exigencia de mayor seguridad y combate a la corrupción.
Demandaron también la abrogación de la Reforma del ISSSTE 2007. Una jubilación justa con 28 años de servicio para mujeres y 30 para hombres, sin importar la edad, y una pensión digna calculada con base en el salario actual, piden un aumento salarial y respeto a sus derechos laborales, así como a la antigüedad de sus años de servicio y derechos adquiridos.
La plancha del Zócalo capitalino se convirtió en el centro neurálgico de la movilización gremial: a los pies de la sede del poder Ejecutivo, se expusieron los pronunciamientos, las peticiones, las exigencia y hasta los reclamos en este el Primero de Mayo, unitario y combativo.
Así, se sumaron a la protesta callejera, el Sindicato Único de Trabajadores del Poder Ejecutivo, Entidades Paraestatales y Órganos Constitucionales Autónomos del Estado de Morelos (SUTPEEPOCAEMOR), encabezado por su secretario general, José Ramón Wong Balboa; mientras que en la columna de la Federación Democrática de Sindicatos de Servidores Públicos (FEDESSP), que encabeza Luis Manuel Rodríguez Olvera, estaba presente el Sindicato de Trabajadores de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE). Al frente del contingente de "los camineros, Martín Curiel Gallegos, secretario general del Sindicato, urgió la regularización de las plazas de confianza y salarios iguales a igual trabajo y una mejora salarial sustancial.
Los dos gremios con mayor número de participantes –y hay que decirlo, los mejor organizados--, fueron el SITAUAEM y, desde luego, la Sección 19 del SNTE. Las 44 secciones del SITAUAEM y los jubilados, salieron a las calles este primero de mayo, en demanda de la dignificación salarial del gremio y es que, según afirma el Secretario General de la organización sindical, Mario Cortés, pese a los altos niveles de excelencia académica que mantiene la UAEM (es la décima institución educativa en el país), el gremio sigue enfrentando bajos ingresos.
Mientras que la sección 19 del SNTE que encabeza Joel Sánchez Vélez, pugnó por restituir el régimen pensionario, alejado de las cuentas individuales; por lo que han propuesto la creación de un régimen solidario para los trabajadores de la educación. Además de que solicitan reactivar el pago del Día del Maestro a los jubilados y pensionados. Además de que demandaron la reapertura inmediata del Hospital “Carlos Calero” de Cuernavaca, ya que en la capital y zona metropolitana del estado existen más de 160 mil derechohabientes que no tienen servicio de segundo nivel.
Con un estilo diferente de hacer las cosas, la secretaria general de la Federación de Sindicatos y Organizaciones “Fidel Velázquez Sánchez”, Vianey Nájera Sánchez, convocó a sus agremiados y aliados estratégicos a ser partícipes – en el marco del Día del Trabajo--, de la toma de protesta de los delegados y su estructura de representación gremial por parte del secretario de Desarrollo Económico, Víctor Sánchez Trujillo. En el evento realizado en “Las Mañanitas”, la lideresa, reflexiono sobre las condiciones de las mujeres trabajadoras y de sus liderazgos sindicales, dijo que la Igualdad de género es una condición necesaria para un sindicalismo verdaderamente representativo y lamentó que aun en estos tiempos, las condiciones de igualdad laboral y hasta en la representación sindical, son un asunto pendiente.
Ante sus aliados estratégicos –autoridades municipales y dirigentes empresariales-- y agremiados sindicales, recordó que según el INEGI, en el tercer trimestre del 2024, las mujeres en México ganan menos del 3.6 menos que los hombres, incluso realizando labores semejantes y entre los sindicatos, las brechas también existen: apenas el 14% de los sindicatos en México son presididos por mujeres. “Este dato, no solo refleja la desigualdad numérica, sino una ausencia de perspectiva diversas en los espacios de decisión. No es posible aspirar a un sindicalismo renovado, sino se expresa la participación activa de las mujeres en todos los espacios de representación gremial”, acotó.
Efectivamente en este mundo de dirigencias sindicales en masculino, es interesante conocer un liderazgo como el de Vianey Nájera Sánchez, quien tiene enfrente, el reto de romper con los antiguos esquemas, quedarse ahí esperando a que vengan tiempos mejores en el sindicalismo morelense y que termine por mimetizarse con lo que, como sociedad, no deseamos…














