Una gran mayoría de competidores diversos y dispersos, han aparecido en escena, casi todos, buscan afanosamente el acaparamiento, la concentración del poder económico, buscan posiciones, buscan acuerdos y combinaciones, formulan procedimientos ¿y todo para qué? Pues simplemente para eliminar la libre competencia. Constituyen y construyen ventajas, establecen relaciones ambiguas y contradictorias, incómodas y frágiles, para así llegar a la conquista de un poder casi absoluto.
Se trata de manipular, restringir, segmentar, denegar, adoptar, distribuir, concentrar, fusionar, se trata pues de violar el régimen jurídico regulatorio de la libre competencia económica, echando a andar prácticas monopólicas relativas o bien absolutas, inventando aranceles a diestra y siniestra, todo en forma indebida y desaseada a favor de quién sabe quién y al final en perjuicio de los más pobres, en perjuicio de pequeñas y medianas, como también de productores agrícolas, simplemente una actividad con efectos anticompetitivos.
Solo existe una idea, con un calificativo: la ambición. Ciertamente, se ignora la prolongación y hondura de las relaciones comerciales establecidas entre ellos y los demás actores que intervienen, no les importa la población de los países del mundo. Todo es susceptible a conquistar, todo es flotante, voluble, los líderes hablan fuerte, y frente a quien detenta efectivamente el poder, se vuelven pusilánimes, la cuestión es llegar, llegar al poder económico.
A todo esto, habrá que agregar los liderazgos políticos con excesos demagógicos, llenos de vacío, banalidades y contradicciones, que hablan, y hablan de las asignaturas pendientes, de los grandes problemas de sus países, de los temas internacionales, empero, no saben de resoluciones. Esto, no es limitativo de los pequeños, medianos o grandes países, todos están en ese camino a todos alcanza, eso es lo grave.
En todo esto, no importan los errores del pasado, ni las luces de los cambios experimentados que se dieran a través de luchas sociales con o sin razón.
La óptica es conservar el poder político y económico, caminando en una vía de denigración, sin importar las características, cualidades y capacidades de los ciudadanos, de los productores, de los comerciantes.
Por ello, vale la pena citar la reflexión del politólogo Philippe Schmitter, la que hiciera durante el Coloquio Internacional “Transiciones a la democracia en Europa y América Latina”, celebrado en Guadalajara en el año de 1991, cuando llamaba la atención sobre los posibles tipos de regímenes políticos que pudieran surgir de un proceso de transición hacia la democracia. Decía que: ”…la tercera posibilidad, lógicamente factible, la que me parece en cierta forma la más insidiosa y peligrosa, y de la que no se ha hablado mucho en la teoría política y es sumamente difícil de analizar es la democracia no consolidada. Son regímenes o sistemas políticos condenados a la democracia sin poder gozar de ella. Es una situación donde hasta el mínimo procedimiento democrático está respetado (…), pero no se consolidan las reglas del juego; no existe el famoso fair play (juego limpio) entre las fuerzas políticas. Cada partido se considera el único dueño del poder, cada grupo actúa sin referencia a su impacto sobre el sistema más amplio” (1991, p. 106).
Referencia que hago valer, y que es mencionada tal cual por Javier Hurtado, en su obra Sistema Político en Jalisco (pág. 125), quien expresa más adelante, lo siguiente: “Esta reflexión del politólogo de la Universidad de Stanford insistía en que, contra lo que se ha supuesto, no toda transición o alternancia en el régimen político tiene porque conducir obligada y necesariamente a una situación de plenitud democrática o de democracia consolidada; sino que, junto a esta posibilidad, existe también la de la regresión a la autocracia; la congelación de un régimen híbrido; y la democracia no consolidada.
En fin, entre los “programas” de los gobiernos; la falta de ellos en el ejercicio del poder, las distancias ideológicas; así como el incremento de los conflictos preelectorales y postelectorales; la falta de liderazgo y conducción política; la fragmentación al interior de los partidos; la nula asimilación de las enseñanzas históricas; el abuso de quienes gozan del poder económico; las divisiones de las cámaras al interior y al exterior; las frivolidades de todo mundo; y, la hoy costumbre de dar por iniciada una carrera política cuando apenas se está terminando la otra, todo ello amables lectores, nos lleva a un solo escenario, “el de las pasiones desordenadas” cuyos actores, llámense “líderes” en vía de dictadores, empresarios vueltos a políticos, dictadores sin deseos de jubilación, políticos vueltos a empresarios, jóvenes improvisados, damas que no han aprendido el abecedario, adultos mayores que se quedaron en el rock and roll, gentes sin escrúpulos, gentes malas, hijos de mami e hijos de papi, siendo así, nuestro porvenir resulta grave.
Pero volviendo al tema principal que nos trata, el "desorden económico mundial", el que impera hoy día, se refiere a un estado en el que la economía global enfrenta desafíos significativos, como desaceleración del crecimiento, incertidumbre, tensiones comerciales, y conflictos geopolíticos. Esto puede afectar la estabilidad financiera, el empleo, y el poder adquisitivo de las personas en diferentes países.
En resumen, el "desorden económico mundial" se refiere a una situación compleja y desafiante que requiere una respuesta coordinada de los países y de las instituciones internacionales para mitigar los riesgos y promover la estabilidad económica global.
Atento a ello, la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, afirma que cuando se menciona una crisis económica global, se hace referencia a un periodo en el que la actividad productiva y comercial de varios países entra en declive, entonces las empresas quiebran, el empleo se reduce y el poder adquisitivo de las personas disminuye.
Estos episodios suelen extenderse rápidamente debido a la interconexión entre naciones, lo que provoca un efecto dominó, por ello, no deben olvidarse los capítulos de la historia, como la Gran Depresión de 1929 o la crisis financiera del 2008 porque sus repercusiones afectaron a millones de personas en distintos continentes.
Los motivos, orígenes, causas, factores y elementos son: burbujas especulativas, malas administraciones gubernamentales, eventos inesperados, violaciones legales, falta de regulaciones financieras, falta de continuidad, falta de supervisión, inseguridad, migración ilegal, guerras intestinas y demás.
Bajo este contexto, la propuesta es preparar a los jóvenes, hacer de la palabra una cartografía de la que dependa el mundo de siempre, especialmente el de mañana. En efecto, fortalecer las artes y la cultura, como un solo empeño y necesidad humana y social para que ingresen ellos, los jóvenes a dichas disciplinas como gran remedio para curar los males de los excesos, descuidos, irracionalidades y soberbias, lo que ciertamente afirmaba Umberto Eco en Newsweek Español en el año 2021.
Amables lectores, escribir para ustedes, ha sido una hemorragia de placer.














