Mientras los destinos turísticos de playa en el estado vecino de Guerrero, como Acapulco, parecen recuperar por fin su esplendor de antaño, otros en el interior del país y particularmente en Morelos, siguen presentando una afluencia conservadora y las causas son diversas, lo que desafortunadamente afecta la economía local y agudiza una crisis que se arrastra por varios años.
Una situación crítica, por ejemplo, es la que viven los habitantes del pueblo mágico de Taxco, donde hasta hace una década la celebración litúrgica de Semana Santa atrajo multitudes de turistas nacionales y extranjeros, sin embargo, hoy a pesar de los esfuerzos de sus autoridades y de sus habitantes, persiste una caída dramática de sus estadísticas de visitantes con las consecuentes afectaciones a la economía. Taxco de Alarcón, un pueblo colocado en la ruta de las empresas turísticas como obligada desde la CDMX, Cuernavaca y Acapulco, fue excluido desde hace algunos años por motivos de inseguridad y hoy, a pesar de sus múltiples atractivos, entre ellos la orfebrería de plata, muere lentamente.
Ese municipio platero ha estado históricamente ligado a Morelos en muchos aspectos, pero en el de la economía y el turismo las empresas del ramo habían desarrollado una ruta entre la capital del país, la “ciudad de la eterna primavera”, Taxco, Chilpancingo y Acapulco, lo que dejaba importante derrama para prestadores de servicios y empleos directos e indirectos. Hoy dicha ruta ya no existe y ese pueblo mágico, ocupado por grupos criminales, desintegraron lo que por muchos años fue un bastión económico.
Pero el estado de Morelos no se queda atrás y el tema de la inseguridad también ha asido un factor que poco a poco va diezmando el número de visitantes a los diferentes destinados turísticos. Este año y pese a ser los carnavales uno de los atractivos desde el inicio del año, la afluencia de paseantes no parece mejorar a diferencia de años pasados, y tampoco las festividades de la Semana Santa han sido una atracción. Los días de asueto solían ser tiempo para abarrotar los balnearios que se cuentan por decenas aquí, pero tampoco recibieron una demanda como los empresarios del ramo lo esperaban.
Según las cifras oficiales, en la Semana Mayor el número de visitantes al estado fue de 877 mil, se registró una ocupación hotelera del 85 % y se generó una derrama económica de 314 millones de pesos, lo que invariablemente debe ser bueno para el estado pero que en términos de cifras no es superior a otros años.
Tal vez esta ocasión, porque las noticias hoy se vuelven tendencia en medios electrónicos y redes sociales, una de las causas que limitó el turismo al estado lo fueron los incendios forestales en varios municipios, algunos de ellos con una taza de visitantes en estas vacaciones que tradicionalmente se disparan como Tepoztlán, Tlayacapan, Yecapixtla y otros que conforman la ruta de los conventos, sin embargo, fueron precisamente los más afectados con siniestros que no tienen precedentes, dejando devastadas amplias zonas incluidas algunas destinadas al ecoturismo.
No obstante y de acuerdo a cifras policiacas, en Morelos se habrían registrado 17 homicidios durante el periodo de Semana Santa, lo que da cuenta de un fenómeno que sigue fuera de control, el de la violencia e inseguridad, que de alguna forma puede incidir entre el turismo a la hora de elegir algún destino desde otras entidades o desde el extranjero, pues en Estado Unidos, por ejemplo, existen recomendaciones para evitar viajar a varias ciudades y estados de la república por cuestiones de seguridad, y entre ellos se encuentra la entidad, a ver…














