"La empatía es ver el mundo con los ojos de otro, escuchar con los oídos de otro y sentir con el corazón de otro." -Alfred Adler
Sabemos de la solidaridad nacional, porque la hemos visto y sentido en momentos de dificultad nacional, pero también de manera cotidiana, podemos ver el interés de los demás en ayudar a otros, ya cuando el vehículo se descompone en la carretera o cuando alguien requiere de apoyo, sabemos de este impulso natural en las y los mexicanos.
Por ello es de analizarse si esa idea contraria, que sería la indolencia, no será un extranjerismo que debemos erradicar de la idiosincrasia colectiva.
El que millones de mexicanos crucen la frontera con los riesgos evidentes a su vida y con los peligros e incomodidades que les representa, para ganar algunos dólares que devotamente regresan a sus familias en México, es un acto de heroísmo que solo puede darse en almas con un alto compromiso y solidaridad.
Nos han mentido y hemos llegado a creer la mentira del mexicano no solidario, del mexicano indolente, del malvado, esa historia la han tratado de meter como un veneno, en algo que podemos entender como una guerra cultural.
Las instituciones de educación en México deberían estar preparadas para enfrentar la guerra cultural, para fortalecer los valores nacionales y erradicar los antivalores. Proteger los derechos humanos, es proteger la cultura nacional que nos hace solidarios.
Todo ello, nos lleva a pensar, qué tanto la delincuencia, los grupos destructivos, sean también parte de un plan mayor de invasión destructiva de los valores nacionales, orquestado desde fuera de las fronteras de nuestro país.
Debemos pasar de la idea de que la cultura es el mantenimiento de tradiciones, bailes, formas de vestir o de cultivar la tierra, a entender que lo más valioso de la cultura es la protección, el cuidado y el cultivo de los valores que nos hacen más humanos, más solidarios, y mejores solucionadores de los problemas colectivos, familiares y personales.
La solidaridad, la ayuda mutua, la comprensión de los demás, de los otros, la empatía, es lo que nos permite vivir mejor en una sociedad cada vez más civilizada y no cada vez más barbárica.














