La verdad, Claudia no me ha parecido una terrible Presidenta, quizás empezó con el pie izquierdo, porque su carta de presentación, fue ver cómo eran aprobadas en el Legislativo las infames reformas propuestas por su antecesor; pero hoy, excusando la tremenda violencia, me ha parecido una Presidenta moderada, sobria y profesional.
Miro incluso con buenos ojos, reformas que han sido enviadas al Congreso en donde se buscan hacer pequeñas y estratégicas reformas para acabar con el nepotismo, la reelección e impulsar jóvenes construyendo el futuro, así como reconozco que ha sabido lidiar con el Presidente Donald Trump para convertirse en un referente de negociación.
Con algunos focos rojos importantes, Claudia va caminando firme y sacando la chamba; puedo pensar que desde la técnica y conocimiento puede estar construyendo un mejor mañana, en lugar de gobernar la opinión pública del hoy, como lo hacía su antecesor.
Entre todos los puntos alentadores, paradójicamente lo que la hizo Presidenta, puede ser su mayor obstáculo, la imborrable y pesada sombra de su antecesor.
El día domingo 9 de marzo del año en curso, era un día muy importante para Sheinbaum, porque era su demostración pública de poder político y su declaración de unidad y fortaleza frente a una amenaza extranjera, a pesar de que sería bajo un formato retomado por Obrador, era ese momento su gran entrada a mostrarse como una Presidenta fuerte y exitosa.
Y así empezó, la gente que abarrotaba el zócalo, los funcionarios y legisladores a la espera y los gobernadores y gabinete formados en el presídium, eran un golpe de poder de la primera mujer en ocupar ese puesto; sin embargo, no pudo pasar desapercibido, que al momento de pasar por su sección a saludarlos, los coordinadores: Monreal, Adán Augusto, Velazco, Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán (Hijo de AMLO) y Alejandro Esquer (Ex secretario particular de Obrador), estaban muy ocupados tomándose una foto y le dieron la espalda aun cuando pasó a centímetros de ellos.
Hubo quienes dijeron, que estos políticos profesionales, no cometen este tipo de errores, por lo que significa darle la espalda no solamente físicamente, sino también políticamente. Pero intentando darles la razón y asumiendo que este fue un inocente error, es innegable que los hombres más poderosos del partido y del legislativo morenista, siguen sirviendo al ex presidente Obrador.
Pudo verse cuando se ratificó el nombramiento de Ibarra Piedra incluso contra las candidatas de la Presidenta, cuando se modificaron reformas mandadas por ella como nunca hubiera sucedido con una reforma o ley de López Obrador o cuando se aprueban reformas del ex Presidente sin la consideración de la actual.
Sería hipócrita de mi parte, criticar la independencia legislativa cuando siempre la he defendido, pero esto no se trata de independencia, se trata de un grupo muy poderoso, que recibe línea directa de un hombre cuyo mandato ya acabó.














