La pugna con Donald Trump se mantiene por el espíritu pendenciero del mandatario gringo. No escucha, no analiza, no entiende y actúa de manera visceral. Esa característica es intrínseca de este presidente quien acostumbra a tratar a todo mundo con arrogancia y sin el mínimo protocolo diplomático que obliga el cargo. El estilo es provocador y en ocasiones hasta denigrante por parte de este personaje, que habría que preguntarse cómo volvió a ser presidente en Estados Unidos ¿será que la crisis existencial y de valores que inunda a este país está llegando a un límite sin retorno?
Ante ello la respuesta presidencial en México ha sido extraordinaria, con prudencia, pero con mucha firmeza. La defensa de la soberanía nacional sobre cualquier amago o intento de sobajarnos como nación. El chantaje del presidente gringo de elevar los aranceles de manera unilateral con las consecuencias que ello conlleva, es un chantaje descarado, con el ánimo de presionar. La realidad es que su estrategia chantajista no le funcionó y se vio en la necesidad de recular, de posponer, o cuando menos así lo manifestó el día de ayer. Pospone hasta el 2 de abril su intención de elevar los aranceles y será entonces cuando veremos si de verdad lleva a cabo su retrograda iniciativa, que lo único que genera es poner obstáculos al intercambio comercial entre naciones aun cuando previamente firmaron un pacto para generar condiciones de intercambio comercial igualitarias entre quienes firmaron dicho tratado.
La concentración convocada por la presidenta Claudia Sheinbaum en el zócalo de la ciudad de México es un acierto. El respaldo de los gobernadores del país es importante y el acompañamiento de ciudadanos agradecidos por la defensa de nuestra soberanía será un acontecimiento que fortalecerá aún más a nuestra Presidenta de la República y a nuestra Nación. Un acto republicano y popular que abraza la decisión tomada por quien dirige dignamente a nuestro país. El respaldo en toda su expresión se verá este próximo domingo en el centro del país, en la emblemática plancha del del zócalo capitalino.
El apoyo a nuestra presidenta es de todos los sectores de la población, la reunión del día de ayer con el sector empresarial es importante porque demuestra que la unidad nacional está por encima de cualquier interés personal. Lamentablemente algunos grupos opositores manifestaron su alegría por la situación y con ello demostraron que su mezquindad no tiene límites, por ello es meritorio que diversos sectores de la población vayan manifestando su apoyo irrestricto a los intereses nacionales.
Esta película se volverá recurrente el tiempo que esté como presidente Donald Trump, porque ese es su estilo y no lo va a cambiar a menos que vea disminuida su capacidad de maniobra, y esto puede ocurrir por el desgaste natural que conlleva su propia manera de interpretar y manifestar sus intereses con diversas naciones del mundo, que se están sintiendo presionadas por su peculiar estilo de operar.
La actitud de la presidenta es de aplaudirse, recatada, seria, con diplomacia, pero muy firme en su posición. No se deja amedrentar por el bravucón, sino al contrario, responde en los términos que una mandataria debe responder. Su actitud genera confianza e invita a sumarse con ella, a cerrar filas y mantener la misma postura de defensa de nuestra soberanía sin permitir que nadie nos trate como sus empleados. México debe mantener una actitud firme y digna ante los embates del imperialismo por socavar nuestra soberanía. Por ello debemos ir a la cita que nos invita nuestra presidenta, se tiene que sentir el respaldo ciudadano de todos los sectores de la población porque la eventualidad así lo requiere, es momento de demostrar que la unidad nacional está por encima de cualquier interés personal por legítimo que sea














