¿Cómo? no lo sé -tampoco lo quiero saber, porque algo muy turbio habrá detrás- pero la gobernadora, -o la Presidenta-, lograron alcanzar los votos necesarios para destituir al Fiscal del Estado de Morelos, quien había estado en la mira del más alto nivel de poder desde hace varios meses.
En teoría, suena bien que después de años de homicidios, que parecían invisibles y de familiares -que nunca sabrán a qué sabe la justicia-, por fin exista un cambio.
Es cierto, Morelos vivió una etapa muy obscura, en donde todos fuimos cómplices por no habernos levantado en armas y habernos tomados fotos con “El Temoc”, pero la luz no vendrá solo con la sustitución de un hombre, pues por más pertinente y necesaria que pueda ser, hace falta pelear contra un cáncer para hacer que este país sea un lugar digno de aquel hombre que murió por defender a la Patria: Zapata.
Felicito a la gobernadora, no por la destitución, si no por tener los pantalones para asumir el poder y hacer cambios dolorosos en un estado que necesitaba que alguien, aunque costara sangre, tomara el timón.
Así, como la felicito, le pido que no piense que mañana despertará en una tierra en paz, pues hace falta separar a los municipios del narco, dar justicia a miles de víctimas y hacerle saber a los delincuentes que esta entidad no permite la impunidad para que podamos caminar tranquilos nuevamente en nuestras calles.
También, le pido que no olvide que falta que Cuauhtémoc se enfrente a la justicia.
Lo cierto, es que mientras el gobierno hace su trabajo, a nosotros nos llega otra gran responsabilidad, no permitir nunca más que lastimen nuestro hogar mientras nosotros sigamos siendo apáticos.
Debemos hacer política para mejorar a nuestros diputados, para que nos representen, antes de representar a uno o algunos particulares; debemos votar por estadistas y no por futbolistas, debemos asumir la responsabilidad histórica que nos dejaron aquellos hombres que en esta misma tierra, murieron por el ideal de un mejor mañana.














