Durante su homilía del 2 de agosto de 2026 en la Catedral de Cuernavaca, el obispo de la diócesis, Ramón Castro Castro, lanzó un enérgico llamado a la ciudadanía para no normalizar la violencia ni el sufrimiento que aqueja a la entidad.
Frente a una comunidad conmovida por los recientes hechos delictivos, exhortó a romper la apatía social y reconstruir el tejido comunitario desde la compasión, honestidad y compromiso personal.
Mensaje contra la inseguridad
El jerarca católico advirtió que la inseguridad y el crimen organizado son males que bajo ninguna circunstancia deben ser asimilados como parte de la vida cotidiana. “Nuestra tierra necesita católicos que no se resignen ante la violencia”, sentenció.
Compromiso pastoral por la paz
Castro insistió en que el verdadero cambio para México y Morelos no provendrá de la inacción ni del miedo. Recordó que la luz y la justicia deben prevalecer sobre los contextos de muerte, reiterando la disposición de los sectores pastorales para participar en programas de pacificación comunitaria.
Empatía y reconstrucción social
Hacia el cierre de la celebración litúrgica, el obispo subrayó la necesidad de implementar esquemas basados en la empatía mutua para contrarrestar la descomposición social.
El mensaje concluyó con una invitación abierta a la feligresía y sociedad civil para sumarse a las iniciativas locales de paz, destacando que la construcción de la tranquilidad requiere paciencia, trabajo constante y coordinación entre instituciones.









