El consejero electoral del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), Martín Faz Mora, advirtió que la iniciativa de reforma electoral impulsada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, podría debilitar la estructura y la institucionalidad del organismo público autónomo.
Durante su visita al estado de Morelos, el consejero aseguró que solicitarán a la Cámara de Diputados el análisis puntual de la propuesta. “Una cosa es mejorar y otra muy distinta debilitar”, expresó Faz Mora.
Preocupación por cambios estructurales en el INE
Las declaraciones se dieron tras la toma de protesta de Edgar Humberto Arias Alba como Vocal Ejecutivo de la Junta Local Ejecutiva del INE en Morelos.
En su mensaje, Faz Mora manifestó su inquietud por las recientes reformas en materia electoral y por la reducción presupuestal que ha enfrentado el organismo, señalando que se viven tiempos delicados para la institución electoral en México.
“En el horizonte se encuentra la discusión de una posible reforma electoral que podría modificar la estructura del Instituto Nacional Electoral y del propio servicio profesional electoral”, reiteró.
Impacto presupuestal y retos operativos
El consejero destacó que los ajustes presupuestales han impactado directamente en la operación del Instituto. Recordó que en las elecciones de cargos del Poder Judicial Federal del año pasado se redujo el presupuesto en 36 por ciento y este año el recorte fue de 19 por ciento.
Subrayó que los salarios de los altos mandos representan apenas el 0.5% del presupuesto del INE, mientras que el gasto total del organismo equivale al 0.3% del gasto total de la Federación.
Faz Mora enfatizó que cualquier modificación debe garantizar procesos electorales confiables y transparentes, evitando afectar la integridad electoral. “Ninguna institución pública debe colocarse fuera del escrutinio ni del debate, pero una cosa es mejorar y otra muy distinta es debilitar; una cosa es reforma y otra es desmontar capacidades”, concluyó.
La discusión de la reforma electoral marcará un momento clave para el futuro del INE y su papel como árbitro en los procesos democráticos del país.














