Abogados pertenecientes al Colegio Morelense de Abogados de la región oriente del estado de Morelos protagonizaron una enérgica manifestación a las afueras del Tribunal Superior de Justicia (TSJ).
Su clamor es unánime: ser escuchados por el magistrado presidente, Juan Emilio Elizalde Figueroa, y exigir soluciones a la grave crisis que, aseguran, padece el sistema judicial en la entidad.
La protesta surge como una voz de alarma ante lo que los profesionales del derecho califican como una "justicia lenta y deficiente", una realidad que impacta negativamente a los justiciables de la zona.
Los abogados denuncian que el flujo adecuado de los procesos se ve obstaculizado por serios inconvenientes, mermando directamente la capacidad de los ciudadanos para resolver sus conflictos legales de manera oportuna.
Nancy Jaimes, vicepresidenta del Colegio Morelense de Abogados de la zona oriente, fue contundente al enfatizar la magnitud de la problemática. "Los juzgados están sufriendo un retraso considerable en sus operaciones", afirmó Jaimes, atribuyendo esta situación directamente a la "alarmante falta de personal".
Esta carencia de recursos humanos, según la abogada, ha provocado un "gran rezago en la administración de justicia", dejando a cientos de casos en un limbo jurídico y gestando una profunda frustración entre la ciudadanía que busca amparo legal.
La manifestación de no solo representa un acto de protesta, sino también un llamado urgente a la acción.
Los abogados esperaban que la presencia del magistrado presidente, Juan Emilio Elizalde Figueroa, les permitiera exponer de primera mano la precariedad de la situación y la urgencia de implementar medidas correctivas.
Entre las peticiones más apremiantes se encuentra la dotación de personal suficiente para agilizar los trámites, así como la implementación de estrategias que permitan desahogar el cúmulo de expedientes estancados.
La comunidad legal de la región oriente reitera su compromiso con la defensa de los derechos de los ciudadanos y advierte que la demora en la resolución de los casos no solo vulnera el principio de justicia pronta y expedita, sino que también socava la confianza en las instituciones.
Los manifestantes hicieron un llamado al magistrado presidente para que "tome cartas en el asunto con la celeridad que el caso amerita" y atienda sus demandas, garantizando así un acceso más eficiente y oportuno a la justicia para todos los morelenses.
La expectativa es que el nuevo liderazgo en el TSJ responda con acciones concretas que mitiguen el rezago y devuelvan la agilidad necesaria al sistema judicial del estado.














