Para las madres buscadoras, no hay nada que celebrar este 10 de Mayo. Mientras sus hijos continúen desaparecidos, ellas continuarán preguntando por las calles, colocando carteles con sus rostros, buscando con sus manos, con picos y palas, un indicio que les regrese la paz que requiere su vida.
Este día, el sol esplendoroso que iluminaba el festejo del Día de las Madres –desde restaurantes llenos, flores, abrazos y alegría--, se convirtió en inclemente para las mujeres que, con el corazón desgarrado y la esperanza como única arma avanzaban por las calles de Cuernavaca.
La movilización, cargada de un profundo dolor convertido en exigencia y su fe inquebrantable por encontrar a sus hijos, partió desde la parroquia “San José” en el Calvario, hasta la Plaza de Armas en Cuernavaca.
La caravana de colectivos como Regresando a Casa Morelos, Familias Resilientes Morelos y Víctimas y Ofendidos del Estado de Morelos, irrumpió en los festejos.
En la voz, la consigna --“¡Hijo, escucha, tu madre está en la lucha!”, “10 de mayo no es de fiesta, es de lucha y de protesta”, “¿Por qué les buscamos? Porque les amamos”, “¿Hasta cuándo? Hasta encontrarles”-- y en las manos las imágenes de sus desaparecidos -- fotografías, pancartas y mantas con sus fichas de búsqueda--, convertidas en altares móviles de la memoria.
Una acción simbólica y desesperada visibilizó la magnitud de la tragedia: pegaron decenas de fichas de búsqueda en postes y paredes de edificios públicos y privados ubicados en la Calle “Matamoros”: Cada ficha, una vida ausente, una historia inconclusa.
Para estas mujeres valientes, el Día de la Madre es un recordatorio constante del vacío. No hay regalos, ni comidas familiares, ni la alegría de ver a sus hijos. Ayer, se levantaban para vivir los festejos, hoy, para poder encontrarlos con vida.
El pronunciamiento
A los pies del Palacio de Gobierno de Morelos, en el pronunciamiento colectivo leído durante la jornada, las madres denunciaron que las investigaciones siguen estancadas y que las autoridades estatales y federales no han mostrado el compromiso necesario para atender la crisis de desapariciones en el país.
Exigieron justicia y verdad. Uno de los reclamos más directos y apremiantes fue el llamado público a la gobernadora Margarita González Saravia para que sostenga una audiencia directa con ellas.
"Pedimos que la gobernadora nos reciba, que escuche de viva voz nuestras historias y nuestras exigencias”, afirmaron, denunciando que la ausencia de voluntad política es también una forma de violencia. En Jalisco, la indignación se sentía similar, con madres reclamando que el gobierno ha sido "indolente" y "nunca los ha atendido".
La jornada concluyó frente al altar colectivo a las víctimas, donde se colocaron flores, veladoras y se leyeron nombres. Un acto simbólico que reafirma su determinación de no rendirse. Allí, se elevó una oración colectiva.
El mensaje fue claro y resonó en cada consigna, en cada rostro marcado por el dolor, en cada ficha pegada con esperanza: Mientras haya madres buscando a sus hijos, mientras el Estado no dé respuestas ni muestre compromiso, no hay motivo de celebración.
La marcha de las madres buscadoras es un recordatorio de que la ausencia de un hijo es una herida que no cierra, y que la lucha por encontrarlos continuará, como prometieron al cerrar su jornada: “Hasta encontrarles”. Su incansable labor exige justicia, verdad y un reconocimiento a su resistencia.














