El descanso es considerado un derecho, el cual surge a partir de la necesidad de establecer límites al tiempo de trabajo reconociendo jornadas máximas, días de descanso y vacaciones, con la finalidad de que las personas puedan disponer de tiempo para recuperarse y realizar otras actividades.
Estos derechos se encuentran reconocidos desde la Constitución y se desarrollan en la Ley Federal del Trabajo, su importancia puede parecer evidente, pues todas las personas necesitamos descansar después de realizar nuestras actividades, sin embargo, el tiempo fuera del trabajo cumple una función más amplia.
Aunque normalmente utilizamos descanso y ocio como conceptos similares, la principal diferencia es que el descanso nos permite recuperarnos física y mentalmente, mientras que el ocio comprende aquellas actividades de recreación que realizamos durante nuestro tiempo libre y es el descanso y el tiempo disponible el que nos permite poder desarrollar estas actividades de ocio, hacerlo ayuda a disminuir el estrés y mantener relaciones personales, repercutiendo directamente en el bienestar y la calidad de vida de las personas trabajadoras.
Sin embargo, el reconocimiento de este derecho no significa que todas las personas dispongan de las mismas posibilidades para disfrutar de su tiempo libre, las condiciones laborales, el ingreso, y las responsabilidades familiares reducen las posibilidades de disponer de él y destinarlo a actividades recreativas.
Por lo tanto, reconocer el descanso como un derecho implica darle importancia a los beneficios que puede tener para la salud física y mental, el tiempo destinado al descanso y al ocio debe valorarse por estos beneficios y no solo verlo únicamente como una pausa que nos permite recuperar energía para continuar trabajando, de manera que el descanso debe tener un valor por sí mismo y no estar siempre relacionado con aquello que tenemos que hacer después.


