Ganó Brasil… Ganamos. Ojalá la derecha recalcitrante, obtusa, negligente y voluntariamente ciega valorara con relativa -una pizca de- objetividad- lo valioso de esta elección y su impacto en la defensa de nuestros recursos, territorios, y soberanías de nuestros agredidos pueblos afroindolatinoamericanos.
Feliz de la vida, Bolsonaro, candidato brasileño impresentable de la Derecha, durante su mitin de cierre de campaña… ondeó muy orgulloso y sonriente la bandera de Israel ¡¿Por qué?! ¿Rendía pleitesía a los genocidas?
Aquí, en México, el senador Enrique Vargas del Villar, designado coordinador para el Mpio. de Huixquilucan, Edo. de México defendió a Israel (un grupo de israelíes vive allí) y al ser cuestionado acerca del genocidio contra los palestinos afirmó contundente que “eso era falso”. (¡!)
Nuestra Amerindia demuestra que se puede resistir y avanzar aun cuando la derecha autoritaria y reaccionaria infiltre su Neofascismo en las estructuras democráticas. Ya no busca generar golpes de Estado violentos, utiliza el Lawfare, con el cual persiguió a Dilma Roussef y a Lula en Brasil (hasta lo encarceló); a Cristina Fernández en Argentina; a Evo Morales en Bolivia y a Rafael Correa en Ecuador.
El capital cuenta con enormes recursos para desarrollar instrumentos mediáticos, políticos, sociales y acrecentar su dominio. Urge, en consecuencia, consolidar los movimientos populares, renovar Gobiernos de izquierda transformadores cuando no abiertamente revolucionarios y forjar capacidad para construir redes de solidaridad regional que coadyuven a fortalecer la lucha.
La Derecha judicializa el poder político, manipula los Mass Media y utiliza fuerzas de seguridad que reprimen protestas progresistas y protegen movilizaciones derechistas. Más todavía, se han valido de procesos de Evangelización financiados para intervenir en comicios. Ha atrapado incautos con su propaganda evangélica mendaz y falaz.
No se apega a la verdad, intenta causar ansiedad, miedo y desconfianza para mermar la credibilidad en el pueblo. Así, los mensajes de odio, machismo y clasismo se filtran en discursos progresistas y se desvía la atención de las causas verdaderas de la injusticia y la desigualdad.
Con todo y eso, Brasil nos ha brindado un auténtico ejemplo en la defensa de su Autodeterminación.
La izquierda provoca en la derecha rabias viscerales que les hace arrojar permanentemente heces y vómitos. Con eso hacen verdad aquella luminosa frase: De la abundancia del corazón, habla la boca. Basta que un Gobierno atienda a los más pobres y vulnerables brindándoles salud, empleo, educación y vivienda; que mejore sus salarios; que ofrezca pensiones a adultos mayores y a estudiantes niños y jóvenes; que atienda a los discapacitados; que construya hospitales, carreteras, presas, puentes, aeropuertos, trenes…
¿Qué los irrita, qué los indigna? ¿Por qué la interminable lista de insultos, burlas y majaderías soeces y vulgares? Únicamente demuestran que no les interesan los DDHH, ni la Democracia, ni la Soberanía, solo el Poder.
Estos gobiernos progresistas no son Socialistas ni, mucho menos, comunistas… ojalá lo fueran. Son gobiernos prácticamente socialdemócratas. En ellos, el Estado ejerce una Planificación Indicativa en cuanto a la orientación económica. No el Mercado, no la oferta y la demanda, no la mercantilización, no la privatización de los Bienes Comunes, recursos naturales, territorios.
Este gobierno no solo permite sino promueve la inversión privada nacional y extranjera, así que el Capitalismo continúa vigente solo que, con la defensa de los recursos naturales, del territorio y la atención primaria para los pobres.
No olvidemos que la oposición -en todos nuestros países- cuenta con los Mass Media, la oligarquía empresarial, los operadores de los Medios digitales y, sobre todo, el agresivo y estupidizado vecino del norte.
Ante el crecimiento de la Derecha en muchos países aparece como urgencia la organización de una Internacional Antifascista, Antihegemónica, Anticolonial, Antiimperialista a nivel Global con todas las organizaciones que combaten en cada nación europea, asiática, africana, latinoamericana. El Foro de Sao Paulo, el ALBA, el Foro Europeo, las ONGs Ecologistas…
En su Carta de Jamaica, Simón Bolívar afirma que la única manera de ser el gran gigante es mediante la Unión. Así que pugnemos por mayor colaboración entre Gobiernos de izquierda y organizaciones sociales, políticas y sindicales. Solidaridad, cooperación y, sobre todo, organización para no dar lugar a la Resignación


