Desde la campaña eterna de AMLO, anduvo prometiendo que los apoyos sociales crecerían. Tomando posesión de la presidencia lo confirmó. Iniciando su gobierno se comenzó a organizar la dispersión de apoyos económicos como nunca se había visto. Apoyos a las personas de la tercera edad, a los jóvenes que no tenían empleo, a las madres solteras y así fue creciendo el número de personas que recibieron los beneficios sociales. Se echó mano de los recursos públicos de todos lados. El presupuesto normal de hacienda, fondos de fideicomisos como FONDEN, para deportistas de alto rendimiento, para atletas que acudían a competencias olímpicas, para proyectos de investigación del Conacyt. Se desviaron los recursos de Fideicomisos de liquidación de trabajadores del ejecutivo, de la SCJN, del INE. Se eliminaron organismos autónomos, supuestamente para ahorrar recursos y enfocarlos a los programas sociales. Se tomaron recursos del Sistema de Ahorro para el retiro, del fondo de la Vivienda para los trabajadores. De todos lados donde había dinero se han extraído los fondos para dedicarlos a los programas sociales. Hoy, a 8 años de tomar posesión, en la 4T, se han destinado aproximadamente 4.5 billones de pesos. En el sexenio inmediato anterior del Presidente Enrique Peña Nieto se dispersaron 2.86 billones de pesos, sin tomar recursos de los fideicomisos, órganos autónomos ni fondos públicos de prestaciones sociales.
Los tres ángulos de interpretación que se pueden considerar en un análisis son completamente diferentes a la realidad con la que se otorgan estos apoyos.
Desde la percepción y comprensión del beneficiario. Este está muy agradecido porque definitivamente que esos recursos vienen a paliar (ayudar, mas no resolver) sus circunstancias de carencias y necesidades. Por ello, el beneficiario siente que el personaje que tuvo la iniciativa de aumentar la cobertura a mayor número de personas, lo ha hecho pensando en la situación de pobreza del necesitado. Por otro lado, las personas de la tercera edad, en su mayoría, piensan que le deben el favor a quien, aparentemente según ellos les otorga los recursos. En definitiva, en este ángulo, solo les permite estar agradecido con esa persona y a su vez se hallan en deuda. Es por ello que, en la ignorancia, la idolatría, llegan hasta el fanatismo y crean hasta un personaje milagroso. Otros son capaces de dedicarle estatuas, reconocimientos públicos. Y es por ello que cuando ese personaje (nos estamos refiriendo a AMLO) les hace un llamado, le obedecen ciegamente (como una clase de zombi). Aquí tiene a su grupo clientelar de este gobierno.
Por otro lado, el benefactor (gobierno de la 4T) demuestra con medidas populistas que es posible otorgar ese tipo de beneficios a los mexicanos en extrema pobreza. El expresidente AMLO lo dijo públicamente, que la base de los votantes de Morena. Eran los pobres y los ignorantes. Así que estos dos sexenios se han dedicado a explotar la pobreza y la ignorancia en su mayoría, siendo que su objetivo principal es el de garantizar que obtendrá votos en las elecciones y así perpetuarse en el poder.
En uno de los ángulos de observación, existe la oposición. Esta oposición, no solo está conformada por los “resentidos” y afectados en sus ingresos, que han dejado de beneficiarse con la corrupción de los antiguos gobiernos, aquellos que no han podido obtener un cargo público debido a la debacle de los partidos que han sido gobernantes y que han operado el presupuesto público también a su antojo en gobiernos anteriores. La oposición también está integrada por verdaderos ciudadanos que analizan, piensan y leen. Se informan y sacan conclusiones. Que son críticos no importa el partido que gobierne. Son quienes critican las malas decisiones de un ejecutivo del Estado. Por ello la oposición es amplia cada día más. Incluso, en esa oposición también se encuentran exmorenistas que se dieron cuenta de la calidad moral de sus líderes, comenzando por el propio López Obrador. Esta oposición observa que los recursos se están dilapidando y que no están resultando como lo declara públicamente el y la presidenta de México, sino que, al contrario, está creando un país sin productividad, sus habitantes sin deseo de superarse propiamente, si creatividad, sin innovaciones. Simplemente un súper paternalismo. La IA informa que considerando las personas que manifiestan su rechazo al partido gobernante, 39 millones de personas integran la oposición.
Pero lo peor que está sucediendo, debido al dispendio de recursos, cuando ya se están terminando los fondos diferentes al presupuesto formal, hoy se está acudiendo al endeudamiento. Para finales de 2026, la deuda pública total será de 20 billones de pesos. Aunque la presidenta diga lo contrario, los compromisos del gobierno en el caso de los programas sociales, serán cubiertos por deuda.